"Usted es un hombre feliz.
Le compadezco, señor, por ser tan fácilmente feliz.
¡Ya tiene que haber caído bajo un hombre para creerse feliz!
¡Ah!, usted es feliz, señor ¡y qué!
Si usted dijera: Soy virtuoso, comprendería
lo que en esta frase se sobreentiende: sufro menos que otros.
Pero no, usted es feliz.
¿Fácil de contentar, entonces?
Le compadezco, y considero más distinguido mi mal humor
que su felicidad celestial.
Llegaría incluso a preguntarle si los espectáculos
de la vida le bastan.
¡Qué!
¿Nunca sintió ganas de irse, aunque sólo fuera
por cambiar de espectáculo?
Tengo muy serias razones para compadecer
a quien no ama la muerte."
-Baudelaire-