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09 diciembre, 2010

Anonymous

Queridos lectores,

me imagino que estaréis familiarizados con la polémica que se ha levantado con Wikileaks. Así mismo, con aquella información que asegura que desde la detención de Julian Assange -creador de Wikileaks-, un grupo llamado Anonymous ha estado atacando páginas webs tales como Paypal, Visa o Mastercard al haber cedido estas organizaciones a las presiones de Washington para que no financie Wikileaks. Anonymous no es la primera vez que actúa. Ya pudimos ver cómo iban contra la Sgae. Así mismo van contra otras organizaciones, tales como la Cienciología.

He aquí su carta de presentación al mundo:

Aquellos que niegan la libertad a los demás, no la merecen para ellos mismos.
- Abraham Lincoln

Aquel que sacrifica la libertad por seguridad, no merece ninguna de las dos.
– Benjamin Franklin

Hola, mundo. Somos Anonymous. Lo que sepáis o no sepáis sobre nosotros es irrelevante. Hemos decidido escribiros a vosotros, a los medios a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo libre para informaros de nuestro mensaje, nuestras intenciones, objetivos potenciales y la campaña que hemos puesto en marcha por la libertad.

Esto es cierto —
Bajo el imperio de los grandes hombres
La pluma es más poderosa que la espada.
- Richelieu o la Conspiración, Edward Bulwer-Lytton

El mensaje es simple: Libertad de Expresión. Anonymous está haciendo una campaña pacífica por la Libertad de Expresión en todas partes y en todas sus formas. Libertad de expresión para: Internet, el periodismo y los periodistas y los ciudadanos de todo el mundo. Al margen de lo que pienses o quieras expresar: Anonymous está haciendo campaña por ti.
Las recientes noticias sobre nuestras campañas han sido, en el mejor de los casos, mal informadas. Anonymous no es siempre el mismo grupo de gente. Se dice de la Constitución de los Estados Unidos que es un documento vivo, porque se puede editar, enmendar, modificar conforme a la voluntad del pueblo para acomodarse a las necesidades del pueblo. De la misma forma, Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que se puede editar, actualizar, enmendar, cambiar en un instante. Somos una conciencia viva. No somos una organización terrorista como los gobiernos, los demagogos y los medios os querrán hacer creer. En este momento Anonymous es una conciencia concentrada en una campaña pacífica por la Libertad de Expresión. Pedimos al mundo que nos apoye, pero no por nosotros, sino por vosotros mismos. Cuando los gobiernos controlan la libertad os controlan a vosotros. Internet es el último bastión de libertad en este mundo tecnológico en constante evolución. Internet es capaz de conectarnos a todos. Cuando estamos conectados somos fuertes. Cuando somos fuertes tenemos poder. Cuando tenemos poder somos capaces de hacer lo imposible. Por eso es por lo que el gobierno está actuando sobre Wikileaks. Esto es lo que temen. Tienen miedo a nuestro poder cuando estamos unidos. No olvidemos esto.

"…Debemos temer a los hombres malvados. Pero no hay maldad que debamos temer más que la indiferencia de los hombres buenos."
- Monseñor, Boondock Saints

Las intenciones de Anonymous son claras. No somos vigilantes, a pesar de la cita de Boondock Saints, somos personas en una campaña por la libertad. La intención de Anonymous es cambiar la visión que actualmente tienen los gobiernos y la gente sobre la verdadera Libertad de Expresión e Internet. Anonymous está dispuesto, preparado y capaz para hacer campaña por la libertad de todos y todas. Estamos en campaña ahora mismo, mientras lees las noticias, ves televisión, discutes con tu pareja, quieres a tus hijos, odias a tu vecino, criticas a la persona que tienes al lado. Estamos en campaña. El objetivo es simple: ganar el derecho a mantener Internet libre de todo control por parte de ninguna entidad, corporación o gobierno. Haremos esto mientras nos quede aliento. No lo hacemos por nosotros mismos, sino por todo el mundo y sus gentes.

La verdad es tomada por traición en el imperio de la mentira.
- Ron Paul

Prestad atención ciudadanos, gobiernos, mundo. La campaña pacífica de Anonymous se centrará en cualquier organización, corporación, gobierno o entidad hasta que Internet sea verdaderamente libre.
Anonymous está haciendo lo que muchas campañas exitosas han hecho antes: una sentada. Puede que sea difícil de comprender, pero una sentada digital es la forma más eficaz de mostrar que todos y todas merecemos la Libertad de Expresión y un Internet libre. Nuestro métodos pueden parecer, desde fuera, crueles con las entidades a las que se dirgie nuestra campaña, pero recordad que apoyando a la censura, lo que están haciendo es negarnos a todos un derecho humano fundamental. Cualquier persona, corporación, gobierno o entidad que deje de apoyar a la censura y comience a promover la Libertad de Expresión y un Internet libre se convertirá en nuestro aliado. Anonymous, en este momento, quiere persuadirlos en lugar de dañarlos. Estamos en campaña por la libertad de todos, incluso de quienes se nos oponen.
No nos temáis. La campaña de Anonymous no pretende dañar a ningún ciudadano individual, ni organización, página web o gobierno que apoye una verdadera libertad de expresión. El pasado de Anonymous no es nuestro futuro. Estamos aquí por todos vosotros, para hacer campaña por todos vosotros. Donde otros han prometido y fracasado, nosotros mantenemos esta promesa y perseveraremos, por todos.
No todo lo que se atribuye a Anonymous es obra nuestra. No somos la misma conciencia a cada hora, mes o año. No creáis todo lo que oís o leéis en las noticias. A Anonymous a menudo se le atribuyen acciones que no pertenecen a la campaña de Anonymous. El núcleo verdadero de Anonymous está aquí para ayudar al mundo libre. Anonymous desea representar la verdad y pide lo mismo de los ciudadanos, los medios y los gobiernos.


Mi más sincero apoyo.

Difundid este mensaje.

¡A las barricadas!


Salud y libertad.


25 noviembre, 2010

Despedida de una suicida

Me pierdo. Sí, me pierdo entre la nada, entre las sábanas, entre el tiempo que pasa impertérrito mientras sigo sola y angustiada.

Tengo sed de algo que no está escrito y que no puede escribirse, pues las rocas de la montaña caerían impunes sobre mí. Y tengo miedo. Miedo de mí. Miedo de lo que no puede pasar.

Me proyecto en las imágenes, pero me sigo sintiendo demasiado limpia. Y necesito ensuciarme. Y quitarme la ropa a jirones.

Por favor.

Sáquenme de aquí.

16 agosto, 2010

Carta al Pasado

Querido Pasado,

Ya son varias las veces que has venido a mí este año. Siempre ocurre de la misma forma: estoy sumida en mis problemas, en mi vida del día a día, pensando en cualquier cosa, estudiando o probando nuevas recetas en la cocina… y oigo dos golpes secos en la puerta y, cuando se abre, apareces tú con los ojillos brillantes, preguntándome si puedes pasar.

No es que no te haya querido, que tenga miedo de ti o que ya no te recuerde. No es que guarde rencor. Ya odié suficiente. Ya me lastimaron lo bastante como para seguir lamiéndome las heridas a día de hoy.

No te engañes. Mi primer impulso cuando te veo aparecer es correr a tus brazos y mirarte, como si fueras un viejo amigo que vuelve de un largo viaje. Pero me contengo.

Sé que podría perdonar las ofensas, olvidar los malos días y quién sabe… tal vez volver a charlar contigo. Pero no como antes. Eso se ha terminado, ¿no lo entiendes? Sé que podría perdonar, que podría volver a sonreír … pero también sé que me volverías a traicionar de nuevo, desde el presente, si te dejara colarte de nuevo en mi vida. Podría ofrecerte una mano, pero sé que volverías a golpearme repetidas veces con la tuya. Porque no puedes evitarlo, porque estamos hechos para herirnos. Y tú no podrías evitar verme vulnerable. Y yo no podría evitar quererte de nuevo y que me volvieras a herir.

Sería estúpida si te dejara entrar otra vez. Es estúpido tender la mano a quien siempre te golpea cada vez que vuelves.

Los años pasan y, con ellos, yo podría pensar que las cosas han cambiado, que lo malo está olvidado y que por fin hay lugar para lo bueno. Pero si lo creyera, me estaría mintiendo. Porque si volviera a ti, no volvería a emocionarme como antes; y, en cambio, volvería a sufrir como siempre.

Por eso no puedo abrirte la puerta. Ya te la abrí demasiadas veces, y me traicionaste todas ellas. No me importan tus bonitas palabras. Me he hecho inmune. Ya no te necesito. Ya no te echo de menos.

Ya es bastante insoportable pasear por calles viejas y que me asalten antiguos recuerdos. Ya es bastante duro reconocer olores de antaño en ropas nuevas. Te concedo esas rendijas para que puedas espiarme. Pero he de decirte que no voy a consentir que vuelvas a mi lado. Quédate lejos, es mejor así. De este modo yo nunca seré una estúpida y tú dejarás de ser tan cruel conmigo.

Por eso no hablaré contigo por teléfono. No te enviaré ningún mensaje. No te odiaré, eso sería darte importancia. Y no mencionaré ni una sola vez tu nombre.

Y si el olvido te borra en mi memoria, no me culpes a mí. Piensa en lo que hiciste para no seguir a mi lado. Y cae en la cuenta de que te lo ganaste a pulso. Que no mereces mi perdón. Ni siquiera deberías mirarme a la cara.

Deja de llamar a mi puerta.

A los muertos se los entierra y se los deja en paz.


13 agosto, 2010

Buenos días, doctor


Buenos días, doctor. Como ya hablamos en anteriores consultas, usted sabe que padezco de una serie de desórdenes mentales. Usted sabe que mi matrimonio es un fracaso, que mi marido me engaña y que yo no dejo de fantasear con otros hombres. Usted dice que a raíz de toda esa situación, he desarrollado una ninfomanía sagaz y destructiva. Ha descartado la paranoia en mí, cosa que no sé hasta qué punto ha sido un acierto, pues me reconozco paranoide además de pensar que mis ideas son a veces extrañas. Claro, que me imagino que muchos paranoicos no dudan de sí mismos. Puede que ahí esté la diferencia. Yo no lo sé, no soy psiquiatra como usted, doctor.

Últimamente fumo mucho. Fumo mucho y a escondidas. Mi marido odia el tabaco, y lo peor es que yo también. Pero fumar me relaja. Soy especialmente vulnerable por la noche. Pero no al tabaco, doctor, sino al vodka. Me lo sirvo con cualquier bebida: café, agua, zumo, refresco… tengo que camuflarlo, porque si mi marido me ve con la botella, en seguida me la quita. Este gesto suyo me parece bastante desacertado, ya que ha sido él el que me ha arrojado a los brazos del alcohol. Flirtea con todas las mujeres, ¿sabe? Con todas. Ya sean guapas o feas, listas o tontas, maduras o jóvenes. Incluso se insinuó a la mujer de su mejor amigo. Y encima, delante de mí. Yo finjo no darme cuenta, doctor. No sé qué pretende haciendo eso. Yo lo entiendo como una falta de respeto, pero eso a él parece darle igual. Si le llamo la atención, dice que estoy loca. He llegado incluso a verle comerse a otra con los ojos y yo era plenamente consciente de que sentía algo por ella. Es enfermizo, y por eso fui a verle, doctor.

He de confesarle que estoy enamorada de un hombre que nunca he visto. Es un escultor al que solo conozco a través de páginas de Internet y un foro. Esto solo agrava mi situación y, a la vez, me ayuda a evadirme. Muchas veces cierro los ojos y pienso en él, en dónde estará en esos instantes. Sé que todo esto es una tontería, pero si usted supiera, doctor, lo mucho que me ayuda a no sentirme sola y asqueada con mi existencia… A veces quiero morirme, doctor, y otras, irme muy lejos, donde nada ni nadie pueda encontrarme.

Muchas noches me entran ganas de llorar. Tengo frecuentes y recurrentes pesadillas que no cesan de atormentarme cuando me duermo. Vivo en un infierno, doctor, y ni usted ni todas sus pastillas pueden ayudarme.

Le escribo todo esto porque siento afecto por usted. Sé que me encuentra atractiva y que, de habernos conocido en otras circunstancias, tal vez me hubiera invitado a una copa. Pero usted no puede hacer nada por mí, doctor. Yo solo soy su paciente y usted, mi psiquiatra.

Siento que no pueda curarme, pero no le culpo por ello. Estoy segura de que nadie, en realidad, podría. Solo soy una pobre loca enferma, que vive en un mundo enfermo. Y hay tanta enfermedad, que llega un momento en el que no sabes quién va a ser el próximo que va a infectarte con sus bacterias.

Gracias por todo.

Le envío un beso, que espero que recoja de mis labios antes de que cierren la tapa de mi ataúd.

Con cariño,

L. J. Lange