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02 noviembre, 2012

Agnósticos y ateos; misma filosofía, distinta percepción de "dios"


Lo que nos separa a ateos y agnósticos es simplemente un problema en la definición del contexto muchas veces más que otra cosa.

No creo que ningún ateo ni agnóstico tuviera problema en aceptar una evidencia clara y absoluta de una existencia divina si algo que identificamos como “dios” en nuestras respectivas culturas bajara o subiera o se apareciera de alguna forma ante la humanidad.

Ahí entra lo peliagudo. ¿Qué es un dios? Por lo que vemos en la mayoría de las religiones, un dios es un ente sobrenatural, mágico por así decirlo, responsable de la creación de este universo y de las criaturas que vivimos en él, algo “antropomorfoseable” con lo que los seres humanos nos identificamos, un ente con sentimientos que vela por nosotros de alguna forma, una especie de protector invisible.

No tenemos pruebas de que algo así exista -lo más parecido que conozco en mi vocabulario se llama atmósfera-, más bien lo contrario. De hecho, tanto es así, que un dios puede ser lo que nos venga en gana porque no es evidente que sea una sola cosa: un dios puede ser una persona, un animal, la naturaleza abstracta etc. Es decir, que dios no es un término absoluto y bien definido, es una palabra baúl con la que cada uno hace lo que quiere. No es algo universal, no es algo evidente por definición. Es un término que simplemente responde a las necesidades de protección de algunas personas, que se sienten muy solas en esta vida -¿y quién no?-.

De este término adaptable para lo que a cada uno le sale de la punta, las religiones han sabido cómo hacer caja y cada una te lo vende como puede para conseguir adeptos e influir en las comunidades. A veces para bien, a veces para mal, pero prácticamente todas tienen un objetivo común: hacer proselitismo de su filosofía.

Puesto que la definición de “dios” es algo social, yo me declaro atea dentro de la sociedad en la que vivo. Es decir, que no me trago las definiciones de dios que da ninguna religión. Si se demostrara que existe una fuerza creadora de este universo, no la llamaría “dios”, probablemente la ciencia -el único camino fiable que conocemos hasta ahora para conocer la verdad- le diera una terminología apropiada. Si a día de hoy esa fuerza no se ha manifestado de una forma clara ante la humanidad, ni se ha preocupado de nosotros, no tengo que llamarla “dios” puesto que la especie humana le otorga ciertas cualidades protectoras a ese término y por ahora no me siento protegida por ningún dios en absoluto. Si no tengo un dios al que adorar ni que se preocupa por mí, puedo definirme de cara a la sociedad como “atea” puesto que dios tal y como yo lo entiendo y/o me lo hacen entender no existe.

¿Eso quita que si de pronto una mano sale del cielo y nos saluda a todos y se presenta como nuestro creador, niegue esta evidencia? Sería absurdo. Aunque desde luego le pediría unas cuantas explicaciones a ese supuesto dios, a parte de estar muy acojonada en los primeros momentos.

De hecho, normalmente cuando te defines atea ante la sociedad, los religiosos te suelen dejar más en paz porque te defines como incrédula ante las patrañas que te quieren vender. Un agnóstico que parece que está ahí, pichí pichá, esperando a que alguien le demuestre algo, suele ser más la comidilla de las sectas que deambulan por el mundo. Y un agnóstico en el fondo comparte la misma visión del mundo que un ateo, lo que pasa es que al ser tan generalista en su definición y no contemplar la parte social de la religión parece que está de acuerdo con ella en que algo así debe existir y que antes o después se mostrará. Y es tan escéptico como el ateo en que sin evidencias no puede haber aceptación.

En definitiva, si hay una fuerza creadora del universo no tiene las propiedades necesarias para ser llamada “dios” a mi entender. No debe ser venerada ni tenida en cuenta puesto que a día de hoy no tenemos evidencias de la misma. Como cada uno se quiera definir esa cosa suya, pero desde luego los ateos no dejamos la puerta abierta a cuentos para adultos como sí parecen hacer -de cara a los religiosos- los agnósticos.

A los ateos ya nos dan por condenados, a los agnósticos esperan convencerlos aportando supuestas pruebas de la existencia divina que no son tal ni para ellos, ni para nosotros.

Así que lo que nos diferencia a ateos y agnósticos es que los ateos nos definimos escépticos de cara a la sociedad -que es lo que nos afecta en nuestro día a día, digamos que es una visión más pragmática de la vida- mientras el agnóstico se define escéptico de cara al universo -aunque quien le va a dar por saco para que se convierta a una religión no va a ser el universo, sino el creyente próximo-. Pero con pruebas suficientes, ateos y agnósticos no tendríamos problemas en admitir la existencia de una fuerza creadora sólo que a lo mejor a los agnósticos les da por llamarla “dios”, ya sea un alienígena con antenas lo que se manifieste así o un torrente vital, y los ateos como que no vamos a caer en esa trampa , por definición.


dios.
(Del lat. deus).
1. m. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.


02 noviembre, 2011

La falacia de "ser libre para creer"

Yo antes era una hippie de la vida. Había convencionalismos “bienpensantes” que tenía asumidos como mi propio credo. El que encabeza esta entrada era uno de ellos “cada uno debe ser libre de creer en lo que quiera”. Yo estaba de acuerdo con ello.

Hasta cuasi mis doce años me consideré cristiana. Católica no, porque ni comulgaba con la Iglesia ni estaba bautizada.

Luego estuve coqueteando con el budismo, aunque no cuajó.

Fue a los doce años cuando me declaré atea.

Durante los siguientes siete años, me consideré una atea “tolerante”. Es decir, yo no creía en ningún dios, pero respetaba firmemente lo que otros pudieran creer. Yo era atea como otros eran judíos o budistas e independientemente de eso yo debía tratar a todos por igual y nunca poner en duda sus creencias. Esa es otra falacia que se me ha caído con el tiempo “todos somos iguales”(que no quiere decir que todos no debamos tener los mismos derechos, cosa que no se cumple en nuestro país a día de hoy).

Había una serie de cosas que chocaba de frente con mis ideales: yo trataba igual a los demás, pero los demás no me trataban igual a mí. Eso quería decir que un cristiano podía colgar un trapo rojo con un nenuco dibujado que dijera “Dios ha nacido”, pero yo no podía colgar una pancarta que dijera “Dios no existe” en mi balcón sin que me rompieran los cristales. Los amantes de la Semana Santa sí podían ocupar mis calles para ver procesionar cadáveres sangrientos con su correspondiente madre depresiva detrás, pero si yo quería pasar sin otra pretensión que la de llegar a mi casa, me cerraban el paso y me miraban mal si insistía en proseguir mi camino.

Los escándalos de pederastia y abusos por parte de sacerdotes comenzaban a manchar la buena imagen de la Iglesia y resulta que aquellos que pretendían darnos clases de moral a los demás tenían metidos en su propia casa a un montón de criminales. La Iglesia se ponía de parte de los partidos de derechas y, cuando supe algo de historia, me di cuenta del alcance criminal de la Iglesia situándose siempre de parte de los ideales más inhumanos. Luego hubo percances menores, ya se sabe, el que me llamaran hereje con desprecio y me dijeran que iba a ir al infierno. No es que me afectaran a nivel emocional, más bien a nivel cognitivo, al darme cuenta de que los cristianos de pura cepa me miraban por encima del hombro con una superioridad moral que no se sabía de dónde la sacaban.

Pero lo que me hizo responder a los ataques, a dejarles bien claro a cristianos, judíos y a quien se me pusiera por delante que lo que creía era una soberana gilipollez, lo que me hizo dejar de ser una hippie de la vida y dejar pensar que “todo valía” fue algo que me tocó en lo personal.

Mis padres, que no son cristianos, y que en su día me metieron a mí en un colegio católico, iban a hacer lo mismo con mi hermano.

Mi madre consideraba la religión cristiana como inofensiva e incluso como deseable para la crianza de un niño y eso me hizo afilar los dientes.

Miraba a mi hermano y su mente infantil. Yo había sufrido en mi propia piel el creerme las mentiras y las patrañas de la religión para descubrir desilusionada que no había nada más allá. La de horas desperdiciadas rezando, hablando con Dios, y resultaba que no había nadie al otro lado, nadie que velara por nosotros. Como descubrir que los Reyes eran los padres, pero a un nivel emocional mucho más profundo, ya que para los cristianos, la vida gira en torno a Dios.

Yo no quería que la mente de mi hermano fuera absorbida por monjas y pelagatos ni que, si un día conseguía superar el infantilismo moral en el que te sumerge la religión, como hice yo, sufriera el desprecio de los demás por tener una mente abierta y libre.

Pataleé para que mi hermano fuera llevado a un colegio público, pero como no era mi hijo, terminó en un colegio religioso.

Mi madre me dijo aquello de que si mi hermano quería ser cristiano, que lo dejara, que él era libre de creer lo que quisiera. Y yo le repliqué que defendería que mi hermano eligiera lo que quisiera, con tal de que lo hiciera con plena conciencia de lo que hacía, no que le impusieran un modo de ver la vida desde pequeño para que luego tuviera remordimientos si decidía abandonar esa creencia.

La religión, siempre desea acaparar la mente infantil, pues así se garantiza tener soldados fieles y leales que no la cuestionarán al estar arraigada en su mismo corazón. La religión, que desprecia la ciencia y el sentido común, que hace elegir a un niño entre su fe y su razón, llevándolo a que abandone la razón para abrazar su fe. Y recompensa que lo haga.

Todo el mundo puede creer las mentiras que quiera, pero al menos debe tener la oportunidad de darse cuenta de que son mentiras. Un niño no puede y eso hará que, una vez sea adulto, sea incapaz de ver más allá de sus creencias. Por eso, el adoctrinamiento infantil me repulsa.

Un niño no es cristiano, ni budista ni mahometano, como tampoco es de derechas ni de izquierdas, ni sabe con certeza si va a ser médico o profesor. Un niño imita a sus padres, un mecanismo clave para la supervivencia de la especie que, mal usado por la religión, se convierte en un arma para despojar al niño de toda libertad de pensamiento, condenándolo al marco cosmológico cerrado que le toque creer según la religión imperante en el país en el que haya nacido. Y después, desprenderse de él es siempre doloroso y requiere esfuerzo, porque es más fácil pensar que hay un dios que nos cuida, es bello pensar que si nos pasa algo malo habrá un dios que responda por nosotros y que conseguirá que las cosas nos salgan bien.

Eso, entre otras cosas, afecta a la capacidad de responsabilidad del individuo pues, si todo está escrito y pasa según dios quiere ¿en qué lugar deja eso al individuo, mero instrumento de una divinidad?

Además, si la fe es lo único que se requiere para ser bueno, sin pruebas, sólo fe ¿cómo podría estar mi hermano a salvo de otros charlatanes, como los homeópatas, o los médiums, o los anti-antenas, si lo único que se necesita para que esas cosas “funcionen” es creer en ellas? ¿Cómo podría reprocharle yo a mi hermano que se curara un cáncer con homeopatía, si resulta que consiguió su trabajo gracias a dios y no a su currículum?

El adoctrinamiento infantil es un crimen y priva a la humanidad de seres humanos responsables y razonables, de verdaderos científicos, dificultando el avance a escala mundial.

Cada uno es libre para creer en lo que quiera, pero si lo hace, que sea capaz de responsabilizarse de las consecuencias que ello acarrea.


14 abril, 2011

Manifiesto Español Ateo

El ateísmo en nuestro país se encontraba en la sombra hasta hace poco. Después de que en la II República Española el librepensamiento comenzara a dar tímidos pasos, es ahora, tras una sangrienta dictadura que ha durado treinta años –y con la que colaboró la Iglesia Católica Criminal- cuando el librepensamiento comienza a florecer de nuevo en nuestra actual pseudodemocracia fascista y capitalista, gracias a que muchos españoles no apoyan ni defienden los atropellos que se siguen cometiendo contra la libertad de los ciudadanos y han sabido transmitir su legado a una juventud que cada vez confronta más la razón y la superstición: superstición que por tradición se nos ha impuesto.

Los ateos españoles estamos en contra de que pisen nuestros derechos un día sí y otro también. Los ateos españoles estamos hartos de que se paguen con nuestros impuestos –incluso en tiempos de crisis- las reiteradas visitas de una supuesta “Santidad” que no nos representa, ni a nosotros ni a otros muchos españoles que mantienen otras creencias distintas a las defendidas en los dogmas católicos. El Papa ya ha sido denunciado varias veces por Crímenes contra la humanidad y a pesar de ello, sigue evadiendo a la justicia y viniendo a nuestro país haciendo gala de todo tipo de lujos que, dada la difícil situación económica que atraviesan muchos hogares españoles, no nos podemos permitir.

Tampoco podemos permitir que por motivos de celebraciones religiosas, tales como la Semana Santa, se corten las calles impidiendo así el tránsito normal de viandantes y de conductores que cada día hacen uso, con todo su derecho, de las vías públicas. Y digo eso porque es lo que son: vías públicas y no privadas. ¿O acaso tiene más derecho que yo a utilizar una calle una persona que ha pagado tres euros por una silla en mitad de la vía pública, para ver el espectáculo católico y macabro que atenta contra el raciocinio y la sensibilidad del ser humano?

Ya que los católicos, como los de Hazmerreír, se sienten tan ofendidos por la procesión atea –a la que manifiesto mi más sincero apoyo- digo yo que tendríamos que hacer todos procesiones, ya sea con motivo de la Semana Santa o como Fiesta de la Primavera, por aquello de la libertad religiosa. Y que los ayuntamientos financiaran a todas ellas y no únicamente a un culto que se nos impuso desde que Francisco Franco fue dictador; imposición que tristemente a día de hoy parece que se mantiene por la persecución que se está haciendo de los ateos en nuestro país.

Es indignante que la Iglesia Católica tenga cabida en las universidades españolas. El sangrante favoritismo hacia una religión con cada vez menos seguidores en todo el mundo, cuyos días están contados por el avance del sentido común y la razón, únicamente conseguirá que día a día tanto los españoles que nos posicionamos en contra de cualquier religión como los españoles que profesan unas creencias distintas a las que aparecen en los dogmas católicos, pidamos con más furia y más ahínco que nunca un Estado Laico libre de símbolos religiosos. Sucesos como los de Somosaguas se seguirán repitiendo. Es más, desde aquí hago un llamamiento a la comunidad universitaria para tomar todas las capillas de las universidades públicas de forma pacífica, para que finalmente podamos tener una educación libre de religión.

Mi más sincero apoyo a todos aquellos españoles que quieren que nuestro país sea realmente libre. Es hora de unirnos y protestar para que dejen de pisotear nuestros derechos como ciudadanos libres que somos. Terminemos con el Concordato y con cualquier forma de favoritismo hacia la religión católica en España. Devolvamos las calles de nuestras ciudades a los ciudadanos libres y laicos y que no puedan cortarse bajo ningún concepto con motivos de concentraciones religiosas. Pongamos la educación española en el lugar que corresponde, libre de dogmas y de fe que la corrompan.

El futuro puede ser nuestro, ¡conquistémoslo!

Salud y Libertad.


ELVIRA

EL CISNE NEGRO



29 marzo, 2011

Aclaración sobre Agnosticismo, Ateísmo y Dios. Y por otro lado, Escepticismo, por supuesto.

Cada vez tengo más claro que la gente no sabe qué significa "dios", qué significa "escéptico", qué significa "ateo" y qué significa ser "agnóstico". Mi guerra es contra la religión, contra dios, y contra toda creencia o duda de la existencia de dios.Y por supuesto a los agnósticos me los meriendo, como a mucho creyentes.

Sin embargo hay personas que se han sentido ofendidas por mi anterior post y el problema no es que se hayan sentido ofendidas por "ser agnósticas" - si es así de verdad, lo siento, pero te jodes-, sino porque han creído ver en mi ataque contra los agnósticos un ataque contra los escépticos. Y no son lo mismo.

Yo misma me considero escéptica y por supuesto, como ya he dicho, atea. Un agnóstico puede pensar que es un escéptico, pero la realidad es que los agnósticos escépticos son los menos y la mayoría son todo lo que anteriormente dije: interesados, cobardes, flipados etc. Sin embargo, a los escépticos los respeto muchísimo. También hay que tener en cuenta que nadie puede basarse en un artículo de wikipedia para aplicarlo a su vida real y quedarse ahí, porque la wikipedia falla por mucho que nos la vendan como segura. De hecho, soy bastante escéptica con la wikipedia.

El término "dios" significa:


dios.
(Del lat. deus).

1. m. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.


2. m. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.


El término "dios" significa eso y sólo eso. Son los únicos significados que tenemos de "dios". Si quieres fliparte y decir que dios es una fuerza creadora del universo, eso no es dios. Por definición.

¿Por qué?


1. Dios y la religión van de la mano. Dios es un concepto humano que sin el significado consolador y complaciente que le otorgamos no tiene sentido para nosotros. Por supuesto, las religiones han sabido sacarle partido a las creencias personales y lo han convertido en una doctrina bien definida, pero ése es otro tema. Igualmente la política siempre ha llevado a la religión de la mano por mero interés, pero ése también es otro tema.

2. El concepto de dios si no tiene como objetivo la explicación del universo y nuestra vida en él, tampoco tiene sentido.


¿Por qué un ateo no tiene fe? Porque no cree en ningún dios ni en ninguna religión. Lo lleva en el nombre: a-teo. Sin dios.

Si dentro de varios años se descubre una fuerza creadora del universo:

a) No puede ser dios. Es absurdo pensar que tendrá cualquier cualidad que nosotros los humanos le hayamos otorgado desde nuestras religiones. Aceptar que las religiones están equivocadas es aceptar que no hay dios, básicamente porque de dios no tenemos otro concepto que el anteriormente mencionado y sólo aparece en los diccionarios y en los libros sagrados como tal.

b) Aceptar que es dios llevaría a que: 1) lo adorásemos, 2) existieran pruebas concluyentes de ello. Eso para que entre en la definición de "dios".


Es decir, que siguiendo con 1: Un ateo no va a adorar a una fuerza creadora del universo básicamente porque durante todo este tiempo ha estado ausente y porque se haya demostrado que existe una fuerza creadora del universo no va a tener más sentido para él adorar a esta fuerza recién descubierta que adorar a la fuerza de la gravedad. Si es una fuerza o cualquier otra cosa, no va a necesitar ser adorada. Eso lo excluye de la categoría de "dios".

Siguiendo con 2: Un ateo niega la existencia de dios, concepto ligado desde siempre a la imaginación y tradición humanas. Un ateo no niega que el universo tenga un principio o un final, una causa para ser como es. En cuanto a eso, el ateo, como cualquier otra persona, no tiene ni puta idea de por qué coño estamos aquí, aunque piensa que es más que probable que sea por casualidad, ya que así es como hemos evolucionado como sistema cósmico y como organismos vivos, tal y como defiende la ciencia. Sólo sabe que ese origen no es "dios". Si se demuestra que la fuerza X crea el universo, pues será la fuerza X o la supernova H o vaya usted a saber qué, el origen de la vida o del universo y el ateo lo aceptará porque habrá evidencias de ello, tal y como ha aceptado la teoría de la evolución o que el fuego provoca sensación de quemazón . Pero esa fuerza, por la definición que tenemos de dios, no puede ser "dios" a menos que llamemos "dios" a "fuerza creadora del universo", definición que no tiene sentido a menos que se mire a través de la religión.


Si dios es para ti "una fuerza creadora", un "espíritu dador de vida"... estás echando mano de la religión -y de ciertos errores que algunos científicos han cometido a lo largo de la historia, de lo que hablaré después-, la aceptes o no totalmente, lo que me lleva al siguiente término:



agnosticismo.

(De agnóstico).

1. m. Actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.



Divino es una cualidad de "dios". Es decir, que el agnóstico ADMITE la existencia de dios, aunque dice que su conocimiento no nos es accesible. Bueno, o al menos unos dicen eso. Otros dicen que la existencia de dios "no les importa", pero también están admitiendo que dios existe. Ya recogí en mi entrada anterior todas las tonterías que dicen los agnósticos.


El agnosticismo puede confundirse con el escepticismo si no se tiene claro el concepto de dios. Pero son realidades diferentes.

escepticismo.

(De escéptico e -ismo).

1. m. Desconfianza o duda de la verdad o eficacia de algo.

2. m. Doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.



Y aquí es donde se lía la mundial por falta de razonamiento.


Los escépticos, entre los que me encuentro, dudan de cualquier cosa que no tenga pruebas. Dudo que sea cierto algo si no hay pruebas de ello. Ni lo sé ni no lo sé. No hay pruebas y yo no tengo ni puta idea. Esa es la primera definición, no la segunda.

Pero si coges la segunda, metes la gamba. "La verdad" es un término absoluto que no existe en términos humanos, porque cada ser vivo tiene "su verdad" y no es algo universal. Es decir, que "la verdad" es relativa. ¿Por qué? Porque somos humanos y jamás tendremos otra visión de la vida que no sea humana. No podemos cambiar eso. Los humanos nos podemos equivocar en nuestras mediciones porque los instrumentos que utilizamos están sujetos a error sólo por ser fabricados por seres humanos. Y aún así, sacamos bastantes conclusiones acertadas. Acertadas, que no "verdaderas". Esos son también dos términos que se dan de hostias, pero no voy a hablar de eso ahora.


Ahora, si mezclas un término absoluto y abstracto como "la verdad" y la equiparas con "dios", como hacen las religiones, ya la has liado parda.


Dijimos que el escepticismo es:

2. m. Doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.


Ahora modifiquemos un poquito la definición y cambiemos el término "verdad" por "dios":

Doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que dios no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.


¡Ahí va! ¡Pero si es la definición de agnosticismo! ¡Qué casualidad!

He aquí la confusión entre agnosticismo y escepticismo.


¿Quién ha provocado esta confusión? La religión, valiéndose de movimientos tan sutiles que muchas veces aceptamos sus preceptos sin darnos cuenta porque socialmente están extendidos y normalizados. Es la religión la que otorga las cualidades de "lo absoluto" y lo "incognoscible" -al menos en esta vida- a dios. Y tristemente, algunos científicos de gran valor no han salvado este error, haciendo que el error siga entre nosotros.

Tenemos textos ´"sagrados"- que no se despeinan cuando lo dejan bien clarito, como la Biblia:

Juan 14. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.

Toma ya. Y ahora tenemos a unos cuantos escépticos que se mal llaman agnósticos cuando en realidad son ateos.

¿Por qué un escéptico se lía tan fácilmente con los términos? ¿Por qué hay tanto ateo que se llama así mismo "agnóstico"? Pensadlo por un momento. Pensad en la satanización del término "ateo" y daos cuenta de cómo vuestra mente os protege, mediante un hábil mecanismo inconsciente, confundiéndoos en los términos, incluso aunque los tengáis claros. Estamos socialmente programados para escuchar "ateo" y hacer una mueca. Es duro luchar contra eso y más duro aún reconocerte como tal. Hasta que lo aceptas.

El ateísmo y el escepticismo no son cuestiones de fe y casi siempre van de la mano. El agnosticismo SÍ se basa en la fe, aunque sea en esa mínima probabilidad de existencia que queda según ellos. Si fueran valientes se declararían ateos, pero no tienen huevos en su mayoría.

Otros, en cambio, se lían con los conceptos.Y tenemos seguidores ciegos de algunos científicos de prestigio que en su condición de humanos cayeron en el error, y estos seguidores lo repiten a su vez:

Puede que Carl Sagan se considerara agnóstico, pero según hemos visto, era un ateo que confundía términos. Era un mal llamado agnóstico. Sí, hasta Carl Sagan puede equivocarse, bájenlo del pedestal, era tan humano como nosotros. Era escéptico, eso sí, uno muy bueno además. Pero a ese origen del universo del que él hablaba no lo podemos llamar "dios". Será otra cosa. Una fuerza, una chispa... pero no dios. Dios es un concepto humano imposible. Y si dios tiene otras características que no vienen en el diccionario es cualquier otra cosa, pero no dios, precisamente porque esas características no vienen en el diccionario y no están aceptadas. Utilicemos bien los términos, por favor, hablemos con propiedad y no le pongamos a una idea la primera etiqueta que se nos venga a la mente.

Einstein hablaba en sus libros de "dios" equiparándolo al término "fuerza creadora". Mal hecho, señor Einstein. Lo hizo por belleza literaria, por guardar las formas, por lo que sea. Pero hizo mal la correspondencia dios=fuerza creadora del universo. De hecho, muchos creyentes basándose en los escritos einstinianos han dicho que Einstein era creyente porque "hablaba de dios en sus libros". Y me temo que si Carl Sagan utilizó esa misma correspondencia también la jodió. Ambos eran escépticos y ateos, pero se mal llamaban agnósticos ya fuera para que no los lapidaran, por equivocar el término "dios" o por cualquier otro motivo.

Yo todo esto lo di por supuesto a la hora de atacar a los agnósticos. Fue error mío darlo por supuesto, por lo que se ve.

Por otro lado, aunque creo que ya ha quedado claro, "ateo" significa literalmente "sin dios". Un ateo nunca se basa en la fe para decir que "dios no existe". Decir que "si yo creo que no X", siendo X cualquier cosa distinta del término "dios", soy "atea" en cuanto a X es una estupidez supina. Un ateo niega sólo y exclusivamente la existencia de dios. Punto. Si X no se puede demostrar y decimos que X no existe, caemos en el error. A menos que X sea "dios" entendiendo "dios" dentro del marco limitado de significado que le hemos puesto por convenio y que aparece en el diccionario. Si quieres modificar el término y añadirle o quitarle cosas, entonces a lo mejor yo no soy "atea" en cuanto a la nueva definición. Pero no es el caso. Creo que "dios" está muy mal usado y su mal uso no lo convierte en correcto -jajaja, toma frase de múltiple sentido-.

Pero lo que algunos científicos mal llamaron "dios" en su día, no debería hacernos caer en el error. Dejémonos de vueltas, de buscarles los tres pies al gato al término "dios" porque nos conviene, porque nos hemos liado con los términos, porque nos da miedo llamarnos "ateos" o porque la Wikipedia dice otra cosa distinta -dicha por filósofos que a saber...-. Lo que es, es, al menos en el castellano y eso lo define la RAE y creo que todos tenemos que ceñirnos a eso. Sobretodo porque en la Wiki si aparecen "posturas filosóficas", básicamente porque muestra entre otras cosas la evolución de un término a lo largo de la historia y a veces, lo que dice cada autor, ya que reúne TODA LA INFORMACIÓN sobre un término, lo que no quiere decir que TODO LO QUE DICE SEA VERDAD. Y me temo que éste artículo está sacado de la Wiki y por lo tanto es subjetivo porque se limita a copiar unas categorías filosóficas que, entre otras cosas, no sólo es discutible sino que también es fácil decir por qué está equivocado. En cambio el diccionario, la RAE, es un convenio. Algo que tiene que definir qué es cada cosa. Y para eso no se puede ser parcial sino lo más objetivo que se pueda. No puedes decir que un mono es un conejo porque cada uno tiene unas características y el diccionario tiene que definir una realidad objetiva. El lenguaje es "objetivo" porque ve una realidad y la nombra, sencillamente y es algo universal. Un gato es un gato para un inglés y para un español, aunque cada uno lo llame de una manera. El concepto es el mismo. La filosofía son pajas mentales hasta que se demuestran que son ciertas, por lo que la filosofía y sus valiosas preguntas pasan a ser un supuesto científico universal y comprobable por todos algunas veces. No es que yo tenga una idea "cerrada" de dios, es que dios es lo que es y no admite otra definición. Es como si me dicen que tengo una idea equivocada y cerrada de la palabra "coche": mire usted, hemos llamado "coche" a un determinado objeto por convenio social. Si a un coche le pones dos alas dejará de ser un coche. Será otra cosa, pero no un coche. El coche puede evolucionar, pero siempre dentro de los límites de la palabra "coche". Por eso un vehículo con 4 ruedas es un coche y no una moto. Y por eso un coche antiguamente era un vehículo de 4 ruedas tirado por caballos y hoy el coche se mueve con motor. Pero cada cosa tiene su nombre y hay que llamarla por él. Si no, te pasa lo que a Einstein o a Sagan, que mal utilizas los conceptos y pueden ser malinterpretados -como si ya el lenguaje no fuera malinterpretable de por sí-.

Y que conste que, a pesar de la "pureza" del lenguaje que defiendo -básicamente que X se llame X y no Z, porque si se llama Z ya no es X, no creo ser muy nazi- muchas veces me cago en la RAE por la tergiversación de sus definiciones -pero me temo que no es el caso de "dios"- y su nueva ortografía y seguiré acentuando "sólo" siempre que quiera. Soy muy escéptica en cuanto a eso.





EDIT: Tenía que añadirlo, lo siento:




16 marzo, 2011

Ateísmo vs. Agnosticismo. Preguntas varias.

Es una de las preguntas que las personas tienen menos claras: ¿Qué diferencias hay entre ateísmo y agnosticismo? Y esto, por supuesto, genera más preguntas: ¿Los dos, ateo y agnóstico, son herejes por igual? ¿Los ateos creen en algo? ¿El ateísmo y el agnosticismo son religiones? ¿Cuál demuestra un mayor nivel de raciocinio? ¿Cuál de ellos está más cerca de la religión?


Veámoslo poco a poco.


En primer lugar, una definición de cada uno siempre viene bien.


Agnosticismo

El agnosticismo es la creencia de que la existencia o no de Dios es un asunto superfluo en tanto que no forma parte esencial de la condición humana, aunque sí lo sea de la cultura y de la historia humana. Quienes profesan agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo respetuosos de todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta, y no de un interés egoísta, de la desesperación o de la presión del entorno.

El término ‘agnóstico’ también ha sido usado para designar a aquella persona que, aunque no considera que sea incognoscible la existencia de Dios, cree que las evidencias a favor y en contra de la existencia de una deidad no resultan concluyentes, por lo que se muestra indecisa sobre el tema.



Ateísmo

El ateísmo es la no creencia en seres superiores. Proviene del griego Αθεος (‘a’: partícula negativa; ‘theos’ o ‘zeos’: ‘dios’), ‘sin dios’. Se puede definir más explícitamente como la no creencia en seres o entidades metafísicas, debido a la falta de pruebas racionales que demuestren su existencia. En este sentido, no creer en un Dios en particular (como Yahvé), y sí creer en alguna fuerza mágica que une todo el universo (como la Fuerza, de Star Wars, o el Ki japonés) no es ateísmo.

El ateísmo no es una religión. El ateo, en general, ha pasado por un proceso de cuestionamiento, investigación y recopilación de respuestas, que le permiten afirmar que las entidades metafísicas no existen, y que las diversas manifestaciones "extrañas" del universo tienen una explicación racional (incluso, si ésta aún no se ha encontrado).

Ser ateo no es ser inmoral. La moralidad para el ateo no se basa en preceptos axiomáticos, de revelación divina. Se basa en la búsqueda del bienestar humano, como individuo y sociedad, y en la racionalidad adquirida sólo a través del conocimiento.



Se puede decir que el ateo no es creyente, mientras que el agnóstico sí o está en duda.


Por lo general, el agnóstico negará que los dioses de las religiones conocidas son los verdaderos, poniéndose a favor de una misteriosa fuerza divina que controla el universo. Así de hippies son algunos. Otros, en cambio, defienden que los dioses de todas las religiones son en realidad el mismo dios creador, visto desde diferentes puntos de vista. Un creyente agnóstico tiene un problemón mayor que el resto de los creyentes del mundo. Los creyentes judíos, budistas, cristianos etc. tienen un libro, un personaje, unas ideas más o menos absurdas que seguir porque están escritas en algún lado o son parte de la “sabiduría” popular. En cambio los agnósticos se dedican a pensar y a pensar en cómo encajar un dios libre de religión a base de patinazos mentales y de creencias muy personales –y todo lo personal, cuanto más personal sea y menos universal, es más propenso de caer en el error-, porque no está escrito en ningún lado qué es lo que tienen que creer en concreto y qué no. De este modo podemos decir que el agnosticismo no es una religión porque básicamente no tiene una organización ni una estructura lógica y fácil de distinguir. De forma que unos creen en un ente superior, otros en la energía de la naturaleza, otros en los espíritus del agua… muchas veces se parece a una forma de neopaganismo, la verdad. Por supuesto, el agnóstico no se basa en ningún criterio científico. Se limita a absorber la creencia de que hay un ente sobrenatural ahí fuera, ya porque se lo hayan enseñado desde pequeño, porque le hayan dicho que en algo hay que creer etc. etc., pero no está conforme con ninguna religión –porque no le gusten los ritos; porque encuentre muy pesado orar cinco veces al día o ir a misa los domingos; porque cree en la Iglesia pero no en la Biblia; porque cree en la Biblia, pero no en la Iglesia y no sabe que existe el protestantismo; porque se mal llama católico y no cree en la Biblia, ni en la Iglesia y tiene una idea hippie de Jesucristo…-.

Conoce que los dioses son vengativos, de modo que si hubiera un infierno/cielo/limbo/vida después de la muerte etc. de alguna forma tendría acceso, ya que él “en ningún momento dejó de creer” y que “debido al gran número de religiones existentes, no sabía cuál era la verdadera”. Por eso, cada vez que veo un agnóstico se me asoman dos palabras a la cabeza: cobarde e hipócrita.


También dice en la definición de agnóstico que es una persona que está indecisa ante las pruebas que hay acerca de la existencia y la no existencia de dios. Creo que considerando que las razones en contra de la existencia de dios son científicas –al no haber evidencia alguna de dios en el mundo, no hay dios… la ciencia se basa en la observación de la evidencia- y que las razones que afirman la existencia de dios no son razones, sino experiencias personales puramente subjetivas, alucinaciones mentales, milagros que en la actualidad no pueden explicarse, pero sí lo harán una vez la ciencia avance más… tenemos la confrontación de razón contra fe. Si un agnóstico se encuentra ante pruebas basadas en la evidencia y pruebas basadas en la fe y no sabe decantarse por ninguna… es que sencillamente es poco inteligente.


Un agnóstico te dirá: ¿y cómo puedes estar tan seguro de que no hay dios? ¿viendo este mundo cómo no puedes pensar que hay un creador? ¿y si hubiera un dios que apareciera mañana y se presentara como el creador del mundo? Y demás preguntas que no son realmente agnósticas, sino religiosas –el agnosticismo, para todo lo que larga de la religión, tiene muchas cosas en común con ella-.


Yo, como atea, respondería: No hay dios porque no hay evidencia alguna de que exista. No lo hemos visto ni escuchado. Si analizáramos a todos aquellos que manifiestan haber visto u oído a dios, concluiríamos que tienen algún tipo de enfermedad mental o bien que su cerebro les jugó una mala pasada –esto último le pasa a cualquier persona, aunque no esté enferma mentalmente-. Que haya una Biblia, un Corán etc. no quiere decir que ahí resida la verdad. También hay escritos de la antigua religión griega o egipcia y no les echamos cuenta, ¿verdad? ¿Por qué? Porque como interesaba más creer en el cristianismo, islam, budismo etc. se adoptaron esas religiones, y no otras, en los distintos países, fruto de una decisión política con visiones económicas y de control de la población, no como una ponderación rigurosa y científica de cuál era la religión donde residía la Verdad. Dependiendo donde nazcas crees una cosa u otra porque tu país ha elegido por ti hace ya tiempo en qué vas a creer. Así de simple.


Por otro lado, viendo este mundo sólo puedo pensar que somos afortunados de haber tenido un planeta en el que fuera posible la vida y se dieran las condiciones necesarias para que pudiéramos vivir en él. ¿Es más feo pensar que existimos por azar que porque somos la creación de alguien? Bueno, quizá es menos poético. Pero, ¿por qué ese pensamiento egocéntrico de que debemos de tener un creador? ¿Así te sientes más importante, menos vulnerable, más protegido en tu pequeño planeta frente al vasto universo que se alza ante ti? ¿Es demasiado hiriente para tu ego saber que eres una partícula de mierda y muy efímera en comparación con un universo que te supera en millones de años y que está en continua expansión? A algunos les puede dar miedo pensarlo y prefieren inventarse dioses que les den respuestas, aunque sean falsas, y puedan protegerles de un mundo completamente hostil. Si son felices con el autoengaño, allá ellos. Pero no trates de imponer tu mierda esquizoide a los demás. Eso sólo nos retrasa como civilización.


Hay quien dice que somos “tan obviamente perfectos” que debe haber un creador. Si conoces la teoría de la evolución de Darwin, te darás cuenta que esa “perfección” reside en la selección natural y en el azar. ¿Un mecanismo evolutivo es menos hermoso que un tío barbudo que se dedica a crear un universo? Puede ser, aunque yo no lo creo. Además, eso de la perfección es una falacia. Existen malformaciones congénitas, tumores, infartos, fallos hepáticos… que no te haya tocado a ti es puro azar, y quien sabe si dentro de unos años no desarrollarás cualquier problema de salud originado por tu imperfecto organismo. ¿Y qué me dices de las enfermedades? El mismo virus que mata a un pájaro o a una vaca te mata a ti. ¿Qué perfección presentas si mueres como cualquier otro animal? ¿Dios creó un perfecto virus capaz de matarte? Menudo hijo de puta, ¿no?


¿Y por qué Dios es un tío barbudo? ¿No es eso muy sospechoso? ¿Por qué no es un alien con antenas y cuernos rojos? ¿Tan egocéntricos somos que creamos a los dioses perfectamente antropomórficos, a nuestra imagen y semejanza? ¿Eso no es una prueba de que dios es una creación humana en lugar de que el ser humano sea una creación de dios?


Y si un dios se presentara aquí mañana, sería la primera evidencia de su existencia –habría que tomarle fotos, eso sí, para que todos pudiéramos verlo y comprobarlo… a menos que pueda de verdad estar en todas partes a la vez y las fotografías sean innecesarias-. Pero ¿no creéis que habría que hacerle muchas preguntas, en lugar de aceptar su autoridad sin más? ¿Por qué nos ha dejado tirados, siendo los seres humanos tan propensos a las desgracias como somos? Si conoce todo lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará, ¿por qué no evita aquello que puede hacernos daño? ¿Por qué ha permitido la extinción de miles de especies desde que apareció la vida en el planeta? ¿No se merecían vivir o es que se arrepintió de haberlas creado? ¿Tiene él un creador? ¿De dónde salió si no? Todo lo que existe en este mundo es algo natural, y si existiera un dios no sería otra cosa que una especie de animal o alien hiperevolucionado, capaz de crear todo un universo a través de unas leyes que desconocemos, por lo que dios no sería sobrenatural y su origen tendría una explicación lógica y natural que podríamos comprender. De modo que un “dios sobrenatural” no puede existir o eso pensamos los ateos. Y desde luego, visto lo visto, ese dios natural sería un hijo de puta, de modo que bien podríamos decirle que se largara, ya que siempre ha estado ausente y que nos deje en paz con nuestros problemas.


Por último, hay agnósticos “pasotas” que dicen que la existencia o no existencia de dios no les importa. Esto es el auge del desinterés, la escasa curiosidad y la estupidez supina. Dar respuesta a la pregunta de si hay dios o no es importante. Es importante, primero porque te lo cuestionan desde pequeño y no puedes evitarla, porque has nacido en un mundo teísta y te jodes porque van a tratar de llenarte la cabeza de duendecillos mágicos, y porque saberlo es algo que cambia tu vida. ¿Te da igual que haya alguien que te quiere ahí arriba o que te va a recompensar? ¿Te da igual que no lo haya, de modo que si vives como si sí lo hubiera, lo único que estás haciendo es malgastar tu tiempo? ¿Y si hubiera un dios, qué les dirían estos agnósticos al morir: verás, es que como soy tan guay y no me apetecía comerme la cabeza mucho, concluí que tu existencia me daba igual… y viví como si no existieras… porque… me daba miedo equivocarme al decir que no había un dios y decidí dejarte una posibilidad para tu existencia dentro de mi mente y así poder acceder a una posible recompensa por no haberte negado del todo, pero por otro lado no sabía en qué creer porque soy idiota y creo que la fe es tan válida como la ciencia, de modo que tampoco seguí ningún ritual en concreto?


Por eso tacho a los agnósticos de oportunistas, que no toman una decisión por miedo a equivocarse y las consecuencias que, según los teístas, esto trae; de hippies muy fumados que pasan de las religiones conocidas y creen en la energía X creadora del universo, a la que no se sabe que hay que adorar o cómo hay que adorarla porque no hay ningún libro al respecto, y tienen que inventarse qué hacer; de idiotas por otorgarle a la fe el mismo valor que la ciencia… o de cobardes, porque estando casi seguros de que no existe un dios, prefieren llamarse agnósticos porque la palabra “ateo” es muy fuerte y hace que prácticamente todo el mundo te odie.


Así que un agnóstico es un creyente que tiene fatal la cabeza, es decir, es un muy mal creyente. Si has llegado a la conclusión de que todas las religiones son una mierda, ¿por qué inventarte tú mismo un rollo místico en el que creer? ¿Eso no es el súmmum de ser gilipollas? ¿No es imponerte tú mismo una historia mental que ni siquiera tiene un soporte histórico o político en el que agarrarte? Es la idiotez en sí misma.




Los ateos sabemos que lo único que nos ha dado respuestas ciertas ha sido la ciencia. Por lo tanto, la ciencia es el mejor instrumento para conocer las respuestas a todas nuestras preguntas. Sabemos que la naturaleza es todo aquello que nos rodea, de forma que todos los seres vivos tienen que regirse por leyes naturales, por lo que lo sobrenatural no tiene cabida en nuestro mundo. Quizá, en otros planetas donde también existe la vida, las condiciones sean diferentes al nuestro y haya seres vivos diferentes, por lo que podríamos descubrir más leyes naturales que también son válidas para la aparición y el desarrollo de la vida y esto no excluiría las leyes existentes en nuestro planeta y que hasta ahora conocemos, sino que las ampliaría y puede que complementaría.


Dios no puede existir porque llevamos unos cuantos siglos vivos sobre este planeta y él jamás ha aparecido de una forma evidente y comprobable. Si mañana digo que he visto un unicornio volador, ese testimonio debería tener la misma validez que otro que diga que a un hombre le ha hablado un ente sobrenatural llamado dios que dice ser nuestro creador. ¿Por qué no se le da credibilidad al primero y sí al segundo? Porque el segundo da falsas esperanzas de que existe un motivo específico y bello para nuestra vida en el planeta, porque a los políticos les interesa que estemos centrados en asuntos celestiales mientras ellos se llenan los bolsillos de dinero… por mero interés. Aunque si las cosas fueran distintas y las religiones se basaran no en un creador todopoderoso y sí en un unicornio volador de la felicidad, el testimonio que sería desprestigiado sería el segundo.


Ser ateo es ser antirreligioso completamente. ¿Por qué? Porque la religión se basa en la fe y la fe es la negación de la evidencia observable. Y negar la evidencia… es querer estar ciego. Si el día de mañana la ciencia se equivoca en cuanto a… no sé, el funcionamiento de la vacuna de la gripe y descubre una mucho más eficaz, dejará de usar la antigua y comenzará a usar la nueva. Pero siempre, esa nueva vacuna estará basada en los conocimientos que sirvieron para crear la primera vacuna. Cuando la ciencia se equivoca, no dilapida todo su sistema teórico y vuelve a empezar, porque su sistema teórico es correcto: son sólo algunas las teorías las que fallan. La ciencia no se está destruyendo completamente y se está volviendo a formar desde sus comienzos, de esa forma nunca avanzaría. La ciencia tiene unas bases muy concretas y es que todo lo que haga tiene que ser comprobable y observable, reproducible por cualquier ser humano, ya viva en Australia o en Chile. Si el criterio para decir que es algo científico es que sea de un 99,99999% fiable, es prácticamente lo mismo que decir que SIEMPRE va a ser fiable y ese mínimo porcentaje de duda nos lo reservamos por si en el futuro cambiaran las variables y hubiera que hacer una nueva ley. Si mañana no sale el sol, deberemos replantearnos nuestras premisas científicas en cuanto a eso, pero gracias a la ciencia sabemos que todos los días, hasta que al sol le pase algo o nuestra especie o nuestro planeta se vayan a la mierda, vamos a poder ver el sol cada mañana –a menos que vivas en las regiones más polares, que tienen unas leyes algo diferentes-.

Si nos equivocamos en cuanto a la existencia de dios, y un dios se presentara aquí, con toda su sobrenaturalidad por delante, la ciencia rectificaría sus leyes y crearía unas nuevas que incluyeran a este supuesto dios sobrenatural –que como sabemos, no podría ser “sobrenatural”-. La ciencia busca crear un marco de seguridad en el que el ser humano pueda moverse sabiendo a qué se enfrenta. Si las condiciones cambian, la ciencia cambia. Pero eso no significa que la ciencia no sea fiable. La ciencia es a día de hoy de lo único que podemos fiarnos. La ciencia es válida para nuestras condiciones actuales. La ciencia no busca convencer a nadie ni ganar adeptos. Lo único que quiere es hacernos la vida más fácil y más comprensible. Y hay quien dirá que la ciencia está sesgada por nuestra visión humana de la realidad. Y sí, es cierto, pero ¿acaso un ser humano puede tener una visión de la realidad que no sea humana? ¿Un ser humano puede tener la visión de un hipogrifo de la Antigua Grecia, si no tiene ninguna posibilidad de llegar a ser un hipogrifo? A lo mejor nuestras leyes naturales no explican lo que ocurre en el planeta X situado a trillones de años luz, pero si conociéramos su situación y las variables que influyen en su forma de vida –como la recién descubierta forma de vida basada en el silicio y no en el carbono- también podríamos hacer leyes que explicaran su forma de vida extraterrestre.


La ciencia a día de hoy no tiene todas las respuestas. Pero, hey, hace cinco siglos no sabíamos la forma de curar la lepra y hoy sí. Eso significa que si no hay religiones ni entes invisibles que nos lo impidan, el tiempo y la investigación nos harán cada vez un poquito más sabios. Pero porque hoy no tengamos todas las respuestas, no significa que debamos rellenar esas lagunas de conocimiento con “dios” o “actos inexplicables”. Mucho de lo inexplicable hace siglos tiene a día de hoy una respuesta válida y 99,9999% cierta. Para un ser humano, que es propenso al error y a la metedura de pata en su imperfección como animal mamífero primate, es una logro mayúsculo. Como dice una cita de no recuerdo quién: Los ateos no cogemos nuestra ignorancia y la adoramos en un altar –o tratamos de ignorar nuestra ignorancia, como hacen los agnósticos-.


Ser ateo da más miedo que ser agnóstico. Si eres agnóstico y por lo tanto creyente, formas parte de ese 98% de la población mundial que es creyente. Tienes posibilidades de que si un cristiano o un hindú se te acerque, te conviertas a su religión. Por eso ser agnóstico está mejor considerado por la religión –y la humanidad- que ser ateo. Pero si eres ateo, es que has descubierto que la ciencia es lo único que da respuestas plausibles, por lo que ¿qué te va a decir un creyente? Todo lo que él dice lo puedes fácilmente refutar hasta que el creyente se vaya llorando a su casa, porque el ateo sí tiene herramientas para luchar contra la ignorancia, mientras que el agnóstico está sumido en ese “quiero y no puedo” que lo hace tan vulnerable.


Ser ateo significa saber que no hay nada que el día de mañana te salve de la muerte, de un tumor en el pulmón, de que a tu hija la atropellen, la viole un cura pederasta o se case con un fanático religioso que la trate como a un animal y la encierre en su casa de por vida. Sabes que el poder de la oración no existe, que no hay ángeles de la guarda, que el universo no conspira para que todo te salga bien porque el universo sólo es un lugar material al que le importas más bien poco. Que lo que es, es y punto, y lo que querrías que fuera sólo existe en tu mente.


Ser ateo impide que llegues al poder porque se desbarataría todo el sistema de religiones que hay en el mundo, y sería cuestión de que un ateo llegase al poder para que la gente comenzase a sublevarse al darse cuenta de la estupidez en la que ha estado creyendo sin prueba alguna. De hecho, en EEUU está prohibido por ley en varios estados que un ateo llegue al poder. Aquí en Europa en teoría no está prohibido que un ateo sea presidente, pero ciñéndonos a la realidad, jamás ha habido ninguno y costará sangre, sudor y lágrimas y protestas por todo el mundo que alguna vez lo haga. Bastaría que un ateo tuviera la opción de ser presidente para que comenzara una campaña feroz que lo desprestigiara y que le impidiera llegar al poder. Además, un ateo tardará en ser presidente porque los votantes son en un 60% creyentes y eso en los países más “laicos”. Por eso no hace falta prohibirlo.


Ser ateo significa ser tachado de inmoral. Aunque… ¿qué moralidad te enseña el Corán? ¿A apedrear a una adúltera hasta la muerte? ¿Y la Biblia? ¿A permitir que dios asesine a tu familia si no es lo bastante listo como para no ser engañado por el diablo? ¿a que la mujer es inferior al hombre solo porque dios nos ha otorgado ya un papel en su libro escrito, mal traducido, copipasteado e interpretado por supuestos sabios que, sin los científicos, a día de hoy no sabrían que la Tierra no es plana? ¿Y la Torá? ¿A permitir que si un hombre viola a tu hija y ésta no quiere casarse con él, tengas que matarla?


Lo magnífico del ser humano es que podemos discernir lo que está bien de lo que está mal basándonos en una sola ley: “no hagas lo que no quieres que te hagan” y en base a eso, tenemos unos Derechos Humanos que, por cierto, contradicen absolutamente todo lo que dice en las Sagradas Escrituras, salvo pequeñas partes. Así que si hay alguien inmoral, precisamente son los creyentes en sus aberrantes libros cretácicos o en sus paranoias hippies incomprobables y absurdas.


Ser ateo es lo más racional, simplemente porque todo lo demás no es comprobable. Los cuentos están bien para los niños, pero ya somos mayorcitos, ¿o todavía no?