27 mayo, 2008

Pequeño relato


Salió de entre los escombros sucia, confusa y con alguños rasguños, pero afortunadamente viva. Para probar la resistencia del hogar en el que vivía le había dado un puntapié a la pared más cercana que tenía, y entonces, toda la casa se le había caído encima. Aún conmocionada, siguió arrastrándose a gatas, alejándose cada vez más de las ruinas de lo que había sido su hogar, y se sentó en la hierba. Se lamió las heridas como pudo y se sacudió parte de la polvareda que se había adherido a su vestido. Tras lanzar una mirada de decepción a los escombros, no pudo evitar preguntarse:


"¿Y por qué? Si eran materiales resistentes que me han servido con fidelidad durante mucho tiempo..."

Le sorprendió una lágrima furtiva que se apresuró a descender por su rostro que rápidamente limpió, como si jamás hubiera existido. Dejó libremente vagar a su mirada por el paisaje desolador cuando, sin previo aviso, observó una figurita de barro en el suelo. Con decisión, alargó el brazo para coger lo que antaño había sido un regalo de su quinceavo cumpleaños que había reposado siempre en su mesilla de noche, al lado de su cama. Sin embargo, en cuanto tomó la figurilla, ésta se desintegró en sus manos, quedando reducida a un polvillo finísimo el cual se llevó la brisa. Entristecida por la pérdida, se levantó decidida del suelo, dispuesta a buscar otras pertenencias que aún pudiera rescatar del lugar accidentado. Tras mucho trastear entre amasijos de ladrillo y jarrones hechos añicos, vio sus antiguas gafas de sol en el suelo. Con una esperanza renovada se acercó en seguida para cogerlas. Cuando sólo le quedaban dos centímetros para asirlas, se dio cuenta de que tenían los cristales rotos. No le servían para nada.
Sin saber bien qué hacer, se acomodó en una roca de morfología lisa y allí se quedó a la espera de que se le ocurriera un plan para cambiar su vida. En esto estaba, cuando se le acercó de pronto un grillo alegre y cantarín.


-Cri cri cri cri -le saludó el grillo.

Ella le miró y le dijo compungida:

-Eres un grillo hermoso. Agradezco que me invites a cantar contigo... pero los grillos sois animales nerviosos. No paráis quietos, y yo no querría tomarte cariño para que después te vayas y ni siquiera te acuerdes de despedirte de mí...

-Cri cri cri -continuó el grillo.

La niña, algo más animada, suspiró y le dijo:

-Quizá... sí pueda ir a cantar contigo alguna noche. Pero créeme, no soy buena compañía para ti. Se me acaba de caer mi casa encima y no sé aún ni cómo he sobrevivido. No tengo ningún lugar donde cobijarte en invierno, salvo quizá mis manos...

El grillo asustado ante la perspectiva de pasar el frío del invierno en las manos de una niña desamparada, la miró con desprecio y se alejó saltando para comprarse un violín con el que conquistar a las grillas, mucho más interesantes que una niña a su parecer.

Cayó la noche.
La niña, cansada de esperar sentada en la roca, se levantó y se quitó los zapatos para refrescarse los pies en una pequeña laguna cercana. Aunque el agua estaba muy fría, sumergió las piernas hasta la rodilla y se sentó a la orilla del lago. Tras esperar varios minutos, sintió que algo le rozaba la mejilla. En un primer momento se asustó, porque miró alrededor y no vio absolutamente nada. Sin embargo, tras unos instantes, la niña consiguió vislumbrar a una mariposa bellísima de grandes y finas alas en medio de la oscuridad. La mariposa, de un color negro aceituna, tenía unos ojos brillantes que contrastaban con la penumbra reinante en la noche. El pequeño lepidóptero se posó en la mano de la niña entonces, tras revolotear unas cuantas veces a su alrededor.

-Ahora comprendo por qué no te he visto antes. Es de noche y tú eres una mariposa muy distinta a las demás. Tienes un color oscuro muy elegante que te hace única. Además tienes pinta de que te gusta bailar bajo la lluvia.


La mariposa, no se sabe si ajena o no a las palabras de la niña, batió sus alas hasta que consiguió posarse en su nariz y, con cuidado, empezó a hacerle cosquillas, la cual no pudo evitarlo y comenzó a reír. Tenía la piel sensible.

-Eres una mariposa callada y muy silenciosa. Tu presencia es tan tácita que no me había dado cuenta de que estabas aquí conmigo. En este día tan triste, has conseguido hacerme feliz y hasta he olvidado que me he quedado sin hogar y sin recuerdos que visitar en la noche...



Lo último que sé de esa niña es que se quitó el vestido y comenzó a nadar en la laguna, seguida muy de cerca por la mariposa. A lo lejos se oyó una extraña melodía.Debería ser un trompetista o un tubista extraviado el que comenzó a crear esa peculiar enredadera musical, seguramente un hombre mayor con boina y bastón de esos de pueblo, que se sientan en un banco cada tarde a dar de comer a las palomas , o simplemente para mirar el paso de la gente.
Qué sé yo.
De todas formas, ahora estoy muy ocupada comiéndome un cuadrado trufa.

21 mayo, 2008

Sensaciones


Arranco un pedacito.

Lo mastico despacio.
Inspiro el aire que tiene un leve deje
a jazmín y naranja.
Me miro al espejo,
y hoy, sólo hoy,
me devuelve la mirada
una muchacha de apariencia tranquila,
vivaz, y por primera vez
en tantos días,
me parece un poco hermosa.
No con la belleza fría
de las cremas y los tintes,
sino con la serenidad de quien tiene en su piel
el aroma de las flores
y deja tras de sí una estela de frescor azul.
Abro los brazos y echo a correr
en una calle asaltada por crisoles recelosos.
No me importa lo que la gente piense.
Cierro los ojos permitiendo
que la brisa esparza mis cabellos.

Estoy sola.

Sola, conmigo misma.

Y no puedo evitarlo...
y una sonrisa clandestina se prende en mi rostro.

17 mayo, 2008

Un buen consejo






"Mira, en mi opinión, lo mejor que puedes hacer es buscar a una persona que te quiera tal y como eres. De buen humor, de mal humor, fea, guapa, atractiva, como sea... la persona ideal seguirá perdiendo el culo por ti.
Esa es la clase de persona que merece la pena."







13 mayo, 2008

Yo, Elvira





Efervescente.
Liberal.
Volátil.
Ígnea.
Reticente.
Abstracta.




E.L.V.I.R.A.




Ella tiene cinco nombres diferentes
y cada día le llaman por todos ellos.
(De hecho, teme llegar a tener
una crisis de identidad)

Ella siempre ha soñado con su príncipe azul,
pero no quiere quedarse esperándolo
encerrada en una torre.
Desea encontrarlo cabalgando hacia el atardecer.

Ella tiene los ojos redondos y pequeños
pero de gran expresividad.
Nunca callan lo que siente, son muy traicioneros.

Ella es vapórea y contradictoria.
Sería capaz de matar a aquellos por los que moriría.

Ella es pasto de la incertidumbre
durante mucho tiempo
antes de tomar una decisión;
pero cuando finalmente se decide
la lleva a cabo hasta sus máximas consecuencias.

Ella no tiene un color de pelo definido.
Es rubia y castaña y morena
y hasta pelirroja alguna que otra vez.
(Y todo eso de forma natural).

Ella es caos y orden en su micromundo.

Ella suele amar sin condiciones
y de forma irracional.

Ella, de las personas que no le importan,
suele criticar que su código moral
diste mucho del suyo propio.
En cambio, de las personas que le importan,
suele criticar aquellos errores que también ve en sí misma.

Ella es niña y mujer a ratos.
Piensa que lo más natural
es que siga siendo un extraño híbrido toda su vida.

Ella no es ni blanca, ni negra.
Suele ser de color gris.

Ella acaba de cumplir dieciocho años.

Y por lo tanto,
como dice su adorado Oscar Wilde,
ha dejado de ser demasiado joven
para saberlo todo.

08 mayo, 2008

Creo que los voy a llamar...

Cosas de psiquiatras:
Grabación del contestador del Instituto de Salud Mental:

Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental, su más sana compañía en sus momentos de mayor locura.

Si usted es obsesivo-compulsivo pulse repetidamente el 1.

Si usted es co-dependiente, pidale a alguien que pulse el 2 por usted.

Si usted tiene múltiples personalidades presione el 3, 4, 5 y 6.

Si usted es paranoico, nosotros sabemos quién es usted,
sabemos lo que hace, y sabemos lo que quiere.
Espere en línea mientras rastreamos su llamada.


Si usted sufre de alucinaciones, presione 7 y su llamada será transferida al departamento de Elefantes Rosados.

Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente,
y una pequeña voz le dirá qué número tiene que pulsar.

Si usted es depresivo, no importa que número pulse, nadie le va a contestar.

Si usted sufre de amnesia, presione el 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfono, fecha de nacimiento, estado civil y apellido de soltera de su madre.

Si usted sufre de estrés post-traumático, presione lentamente la tecla de # hasta que alguien se apiade de usted.

Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el pitido...o antes del pitido...o durante el pitido.En todo caso, espere el pitido...

Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.

Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están ocupados atendiendo a personas más importantes que usted.

05 mayo, 2008

Conversación real

M. : Vaya vida esta...

Elvira: ¿Por qué te quejas?

M. : Porque esta vida no mejora y las cosas siempre siguen igual.

Elvira: Bueno, piensa al menos que las cosas siempre son susceptibles de empeorar.

M. : Sí... pero también son susceptibles de mejorar, digo yo.

Elvira: Sí, siempre que no te quedes ahí sentada viendo la vida pasar. Pero quedarse quieto a esperar que venga algo o alguien y haga que todo cambie no sirve para nada.
Al final uno acaba desaprovechando los buenos momentos pensando en lo que no tiene y no disfruta de lo que sí tiene. Sólo hasta que se pierde un elemento importante en nuestra vida, no sabemos lo felices que éramos cuando lo teníamos...

M. : Siempre te entra la vena filosófica cuando hablamos de las cosas más triviales y en los lugares menos adecuados...

Elvira: ¡Ey! ¿Quién dijo que una cocina no es un buen lugar para filosofar?

30 abril, 2008

...Pero hay quien resiste en medio del Caos...

Así es.
El Caos no puede conmigo.
Ya estoy comenzando a volver a instaurar cierto orden en mi micromundo y a reestablecer mi ánimo.
Me dan unas bajadas de ánimo tremendas a veces, que se compensan poco a poco hasta que vuelvo a sonreír. No es tan difícil.

Me siento mejor una vez asimiladas las malas situaciones. Además, afortunadamente en el ámbito familiar, las cosas van mejorando poco a poco.
Un familiar mío tenía una afección de la cual se temía que fuera un cáncer. Tras haberse sometido a varias pruebas, se ha decretado que efectivamente un cáncer no es, y por lo tanto, la vida de esa persona no se ve amenazada.
Este era un tema que me tenía bastante mal, la verdad, entre otros problemas familiares de los cuales no hablaré aquí.

Pero sí que he de decir que lo he pasado mal entre unas cosas y otras, porque he tenido dificultades por todos los frentes.
Sin embargo, ya me siento fortalecida y dispuesta a continuar con la cabeza bien alta y el corazón henchido de ánimo.

Ayer fue la decimotercera gymkhana matemática cordobesa de la cual, yo fui una de las coordinadoras que ayudaban a los participantes. Me gustaría felicitar públicamente al grupo de los "Lethales", compañeros míos de clase, por su magnífica actuación y por haber tenido el orgullo de conseguir el primer premio de la gymkhana. Nunca se me olvidarán vuestras sonrisas, gritos de alegría e incluso saltos. Disfrutadlo, porque os lo merecéis.

Hoy he estado haciendo un examen de Historia tipo Selectividad que me ha salido bastante bien. Después de la pequeña crisis que tuve a principios de este trimestre en el estudio (ya dije que había tenido dificultades por todos los frentes, siendo el estudio uno de ellos) he de decir que creo haberme recuperado y que llevo una buena racha de exámenes. Espero que me dure para Selectividad.

Me gustaría hacer una breve incisión y decir que quienes me comentan son "valientes pensadores", no meros cobardes que se ocultan tras un anonimato. Eso no tiene ningún mérito, me recuerda a lo que hacen los niños de preescolar cuando hacen algo malo y al preguntarles la maestra contestan: "yo no he sido". Así que me figuro que mi anónimo debe rondar los cinco años dada su falta de madurez y valentía al hacerme críticas. A mí me da igual lo que me digan, como dice un proverbio que me encanta: "Sólo se tiran piedras al árbol cargado de frutos".
A buen entendedor...

Me gustaría exponer una conversación ficticia inventada por Diana y por mí, en la que quienes dialogan son Casares Quiroga, Presidente del Gobierno de la II República, y un informador que le comenta el avance de los nacionales. Se trata obviamente de una parodia ante la inactividad del Presidente. Una pena que sea de izquierdas y republicana como muchas otras personas, y que todos nos veamos representados por tipos como éste.


Informador: Señor Quiroga, en Marruecos ha habido una sublevación militar. ¡Desean derribar a la República!

Casares Quiroga: ¿Qué? ¿Cómo? Aaah... bueno, no hay de qué preocuparse, en un chasquido de dedos, la sublevación cesará. Ya sabrán actuar convenientemente nuestros camaradas.

(Al día siguiente)

Informador: Señor Quiroga, la sublevación de ayer se ha extendido por una porción considerable del país. ¡Rápido, es el momento de actuar antes de que ocurra algo grave!

Casares Quiroga: ¿Actuar para qué? Sólo es un fuego fatuo, ya se verán reducidos dentro de poco...

(Tiempo después)

Informador: Señor Quiroga, la franja norte de España ha caído en manos de los nacionales.
Casares Quiroga: Bueno, bueno... Ya se rendirán. No nos precipitemos.

(Días después)

Informador: Señor Quiroga, Franco y Mola llaman a su puerta para notificarle que está usted en manos del bando nacional. ¡Han invadido toda España!
Casares Quiroga: Aaah... eso no pasa nada, invítalos a pasar, que vamos a negociar y a tomar un poco de té.

(Instantes después)

Informador: Señor Quiroga, ¡Reaccione! ¡Los nacionales lo están agarrando por el cuello y le están encañonando con una pistola!
Casares Quiroga: Ahh... Eso no pasa nada, se habla todo y ya está.

¡PAN! ... y lo mató.

Gracias, señor Quiroga, por jodernos la Segunda República, a usted y a la pandilla de inútiles que constituyeron el gobierno republicano en general. (Por supuesto, los primeros locos que movieron todo esto fueron los militares deseosos de una Dictadura, no los estoy exculpando, ni mucho menos).

En fin, tenía ganas de cierta distensión en las entradas.
Y para terminar, os dejo una canción que me encanta y me tiene un poco obsesionada últimamente:

http://es.youtube.com/watch?v=J__luZHTCCw


Cuidáos, y hasta que volvamos a vernos.





28 abril, 2008

...Y el Caos se adueñará del mundo...

Mira que he intentado racionalizar las cosas. He tratado de decirme a mí misma que lo mío sólo son impresiones.

Sin embargo, me parece que ya no soy la única que se da cuenta. Diversas conversaciones me lo han confirmado. Así que lo siento, pero no se trata de mi locura.

Últimamente tengo la sensación de que las cosas ya no son lo que eran. Más bien, que el curso natural de mi pequeño micromundo ha sido modificado sin previo aviso, de forma abrupta.

Algo así como si se hubiera abierto la puerta que conecta el mundo del Caos y el Orden, y nada es lo que parecía en un primer momento.

Las personas que conmigo eran frías, se muestran cariñosas. Aquellas que eran cariñosas, se muestran frías. Mis amigos de toda la vida se distancian de mí, y aquellos que llegaron después muestran un claro acercamiento hacia mí. Muestro rechazo por personas que quería, siento afecto por personas que me rechazan. No quiero como debería a personas que se encuentran a mi lado, quiero más de lo que debería a personas que tienen cada vez menos conciencia de mi existencia...

He caído en un vórtice de Caos, en un mundo lleno de espejos y sombras, donde nada es lo que parece...

Sé que no estoy sola. Nadie me está dando de lado, es sólo que...

¡Me siento tan sola!

Tengo que pararme a mí misma los pies para no abrazar al que tengo al lado sin "razón aparente", únicamente porque siento a veces un muro en torno a mí o un muro que rodea a otras personas y necesito derribarlo, necesito calor humano, necesito no sentirme tan lejos del mundo, de todos, de mí misma...

Me encuentro rodeada de personas y situaciones que no comprendo. Me gustaría entrar en las demás mentes, investigar sus entresijos, sacar algo en claro de todo esto. Pero no lo consigo y las palabras de la gente se me quedan cortas, ya sea por limitación del lenguaje, ya sea porque son las propias personas quienes limitan sus palabras.

Y yo estoy cansada del Caos.

Siento que voy a explotar un día de estos.

No sé cuándo ocurrirá. Ni dónde. Ni con quién.

Pero siento que estoy acumulando todo ese Caos que me rodea en mi interior, y que cuando no pueda más...

Por favor, regaladme algo de cordura y racionalidad, antes de que todo lo que siento termine conmigo...

(Impulsiva tenía que ser...)

Don't let me down,

don't give up,

don't give in.

The rain comes down,

cold wind blows

The plans we made

are back up on the road

Turn up my collar,

welcome the unknown

Remember that you said:

"One day you'll walk alone"

Who will help me up?

Where's the helping hand?

Will you turn on me?

Is this my final stand?

In a dream I cannot see

Tangled abstract fallacy

Random turmoil builds in me

I'm addicted to chaos

-Megadeth-


24 abril, 2008

Autodestrucción



Ha ocurrido algo en tu vida que acaba de marcarla para siempre.
Tenías hechos tus esquemas de la vida, y ese suceso se los acaba de cargar por completo.
O puede que no.
Quizá sólo estás cansad@ de la rutina.
Quizá deseas ser una persona completamente diferente.
O tener un destino que nada tenga que ver con el que ahora parece que se encuentra ante ti.

Perfecto.
Acabas de dar los primeros pasos.

Bienvenido al mundo de la autodestrucción.


Es un mundo al que se llega por los dos hechos por los que se vive, por los que se mata, por los que uno se rebela y otras veces se calla, por lo que alguien es infiel o por lo que otro en cambio no es más que un perro sumiso...
Los dos problemas más grandes que tiene la humanidad y que siempre tendrá, no nos engañemos ilusionándonos con que son muy complejos, porque se resumen sencillamente en dos palabras: carencia y exceso.

¿Quién no ha sufrido por falta de amor? ¿Y por exceso de confianza? ¿Por exceso de tristeza? ¿Exceso de rutina o carencia de una vida emocionante, que viene a ser lo mismo? ¿La muerte?¿Qué es la muerte sino la carencia de vida? ¿Qué es la vida a veces, si no la carencia de felicidad?

Dos problemas, sólo dos: Carencia y exceso.

El ser humano funciona por el principio de Le Chatelier:

"Si un sistema en equilibrio es perturbado, el sistema evoluciona para contrarrestar dicha perturbación, llegando a un nuevo estado de equilibrio "

Y eso es lo que buscamos en nuestra vida: equilibrio.


Sin miedo, no sabemos lo que es la seguridad.
Sin soledad, no sabemos valorar la compañía.
Y un largo etc.

Un exceso de compañía, incluso por grata que sea, puede llevarnos a volvernos antisociales.
Estar siempre solo conlleva un empobrecimiento de espíritu al no tener a otras personas gracias a las cuales poder enriquecernos. Por no mencionar que los solitarios empedernidos terminan perdiendo la cabeza.
Si tuviéramos miedo siempre, acabaríamos volviéndonos locos, porque no se puede estar las 24 horas del día en alerta permanente. De ser así, es que ni siquiera podríamos dormir, lo que conllevaría alteraciones del sistema nervioso y finalmente, la muerte. En cambio, si siempre nos sintiéramos seguros, nos volveríamos incautos hasta tal punto, que podríamos cruzar la calle con los ojos cerrados.
Y todo esto explicado aquí con ejemplos sencillos es al fin y al cabo a pequeña escala lo que nos ocurre.
Necesitamos el equilibrio casi tanto como respirar, porque si se da lugar a que exista carencia o exceso de algo, es cuando comienzan los problemas y la infelicidad para nosotros.
Según el principio de Le Chatelier anteriormente citado, cuando aparece la carencia o el exceso de algo, tenemos la imperiosa necesidad de hacer algo para cambiar eso, es decir, para reestablecer el equilibrio.
A menudo, tratamos de ocupar el vacío que algo deja con otra cosa, de modo que la balanza no se vea desequilibrada. Otras veces, el exceso de algo nos lleva a prohibir que esa situación siga ocurriendo en nuestra vida para compensar que se haya mantenido hasta entonces de forma permanente.
Pero claro, no todo es fácilmente sustituíble en la vida.
No puedes, por poner un ejemplo, cortarte un dedo y tratar de reemplazarlo con un tenedor.
No tendría sentido.
Es entonces ante esa imposibilidad de contrarrestar un exceso o una carencia, cuando nuestra vida se convierte en una vorágine de caos y malestar que nos termina conduciendo a la autodestrucción, motivo por el cual estoy escribiendo todo esto.

Llegado un momento en que no podemos soportar ese vacío o esa acumulación excesiva, es cuando llegamos a una solución extrema: ya que no podemos terminar con ese problema, habrá que aniquilar al afectado por ese problema, es decir, uno mismo. De este modo, todo desaparece del mapa. Dos pájaros de un tiro.

Este razonamiento llevado a un punto extremo desemboca en el suicidio, pero en general, esa no suele ser una solución muy común.
No he venido a hablar de suicidio, que ahora que recapacito, el título tan ambiguo que he puesto podría ser malentendido por aquellos que lo lean sin más, porque al fin y al cabo, no hay autodestrucción más completa que acabar con nuestra propia vida.
Sin embargo, los que toman esa decisión desgraciadamente ya no toman ninguna más en su vida. Y realmente, yo no puedo hacer recapacitar a los muertos o a los que ya han tomado la decisión de matarse, sino a aquellos que, aún dolidos, siguen aferrándose a la vida.
He aquí a los verdaderos héroes a los que me dirijo.

La autodestrucción puede llevarse a cabo de muchas formas, pero todas encauzadas hacia el mismo fin: dejar de ser lo que somos, para así poder terminar con nuestros problemas.

Hay a quien le da por hacer cosas que le perjudiquen directamente: se refugian en sustancias nocivas para el organismo, tales como el alcohol y demás drogas para evadirse de la realidad y poder ignorar sus problemas por un rato y ya de paso, destruir neuronas de su cerebro. Esta práctica efectivamente llevada a cierto punto, termina ocasionando modificaciones en la conducta y en la personalidad, convirtiendo a la persona en otra diferente.

También encontramos a aquellos que, de pronto, cambian bruscamente de forma de ser por autoimposición. Esta decisión acarrea la supresión de la propia personalidad con la consiguiente infelicidad que esto acarrea, siendo una solución que empeora el problema, más que lo soluciona.

Otra posibilidad es desligarse de los ambientes y personas que causan al sujeto malestar. De esta forma, el individuo se ve más libre a la hora de tomar decisiones y modificar ciertos aspectos de su realidad. Dentro de las posibles soluciones al desequilibrio vital, pienso que ésta es la menos nociva, ya que invita a la reflexión y si al final descubrimos que no es el remedio que buscábamos, siempre se pueden volver a retomar personas y ambientes. Hay quien (y este es el inconveniente de tomar esta decisión) pensará que no debimos actuar de tal forma, porque eso va en detrimento de las relaciones humanas. Creo que si hemos avisado a esa persona de la decisión tomada y al volver nosotros a reemprender la relación que teníamos con ella, entonces la persona nos rechaza, no merecía tanto la pena como pensábamos, así que nos hemos librado de un lastre, lo que al final nos beneficia.

La última probabilidad de elección que observo es justamente de la cual escribí el otro día: el autoengaño. El autoengaño es la opción menos dolorosa a corto plazo, debido que nos permite gozar de felicidad unos cuantos momentos más. Sin embargo, también se trata de una forma de autodestrucción porque con el autoengaño bloqueamos nuestra capacidad de respuesta ante el problema al evadirnos de él, de modo que evitamos ser nosotros mismos al adjudicarnos una realidad que no es la nuestra. Esa situación termina también por perjudicarnos en mayor proporción que al principio, ya que tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a la realidad y es más duro volver al mundo real después de una fantasía.

La autodestrucción no es deseable por el sufrimiento que conlleva, sin embargo, a lo largo de nuestra vida será una tentación a superar.
A menos claro, que el proceso de autodestrucción salga bien y consigamos convertirnos en aquello que deseamos ser... sin embargo, pienso que es muy posible que tengamos que pagar un precio demasiado alto por ello.
Quizá la solución no esté en autodestruirnos, sino en irnos modificando poco a poco y no de golpe, ir limando asperezas para conseguir descubrir nuestro verdadero yo y potenciarlo al máximo en beneficio propio y colectivo.

De todos modos, debemos ser cautos. No siempre somos conscientes de que nos estamos autodestruyendo. La autodestrucción de nosotros mismos, la mayoría de las veces comienza sin que nos demos cuenta de ello.
Y todo lo que sea destrucción acarrea importantes cambios que si no son abarcados de una forma racional, terminarán consumiéndonos.




Habló una adicta a la autodestrucción.


22 abril, 2008

Autoengaño

Mira, no te mientas más a ti mismo.
No hagas nacer en tu ilusa mente falsas esperanzas, porque yo no te quiero.
No te quiero, simplemente.
Yo no soy para ti, deberías saberlo ya.
Yo no te quiero.
No te quiero.

¡Ay!

Llaman a la puerta.

Uhm... parecer ser, ¿pero es?
Sí, si que es...

Puedo oír tus pasos en la escalera y tu voz detrás de la puerta.
Yo me acerco cautelosa a ella, sin tocarla y me quedo quieta en el rincón.
Claro, es normal que no salte ferviente en tus brazos, porque yo no te quiero.

Tus pasos se alejan...


¡Espera, no te marches!
Abriré la puerta y bajaré los escalones de mármol de dos en dos para verte,
a pesar del riesgo de caerme y hacerme daño.

Pero...
no te engañes ¿eh?
No deseo que te creas tus propias mentiras.
Que yo, querer, lo que se dice querer, no te quiero...




Uhm... pero Elvira...
¿Aquellos que se mienten a sí mismos no intentan repetirse la misma frase que les gustaría que fuera cierta una y otra vez, para ver si de ese modo, pueden creérsela?


Ssshh, sshh...
¡Calla, calla, imbécil, que nos descubren!