06 diciembre, 2008

De los celos






"Si le mostramos a un hombre normal

la foto de un grupo de colegialas

y le pedimos que señale a la niña más hermosa

no siempre elegirá

a la pequeña nínfula que hay entre ellas.

Hay que ser un artista,

un loco abrumado por la vergüenza,

la melancolía y la desesperación

para distinguir entre todas al diablillo mortífero.

Y allí está,

no reconocida por los demás

e inconsciente ella misma de su fantástico poder."

(Lolita de Adrian Lyne-1997)







"¡Esta dichosa criatura

se está poniendo imposible!"

(Lolita de Kubrick- 1962)







Tu Lolita





Mi dulce y pequeña niña...


Pensar que eres como las demás me alivia.

Es el refugio del cuerdo que se ha vuelto loco,

del anciano cuando ya no tiene fuerzas

para ser niño.


Libar de mis labios no te reconforta,

te llena de miedos y pesares,

tú, que estás acostumbrada a la luna nueva,

a cambiar el color de tu vida cuando quieres.


Me condeno a mí mismo,

porque aunque fuiste mía,

no eres tan mía como creí que serías.

Tu vida propia me asusta.


Volar contigo siempre es tan dulce...

pero cuando vuelas sola, mis temores se acrecentan

¿no te bastó la jaula de oro que construí para ti?

Querías volar lejos, tanto conmigo como sin mí,

llevar en tu linaje la sangre del viajero

puede ser la maldición que te acompañe en este viaje.


Que continúes escribiendo poemas

sin rima o métrica fija no te hace más libre,

si bien aumenta tu adicción a los versos,

a las odas, las églogas y elegías.


No sabes mirar con los ojos de una arpía,

que te advierten con presteza que peligra tu vida

en cuanto en ellos clavas tus pupilas.

Tal vez seas una amante de Ulises,

sin belleza, contenido, pero con voz

para arrastrar a los barcos de los hombres al abismo.


Si pudiera, alertaría a todos de ti,

bruja cruel y sin corazón

que deja a los navíos del amor a su suerte

cuando en alta mar rasguean sus velas

al avecinarse la tormenta.


Me causa dolor no haber encerrado

en una cajita de metal tu sonrisa

para que se vuelva fría y te devuelva

con sutil indiferencia

todo el sufrimiento que me infligía.


Pero de qué sirve ésto,

si mañana te reflejarás en los ojos de otros hombres

y te olvidarás de que eres un caos mudable

cuando te susurren en la alcoba

las maravillas que les has hecho sentir.


Ángel y demonio,

Lolita insaciable que Kubrick

nunca pudo retratar,

por no alcanzar a su imaginación

criatura tan malvada.


Una vez impresa en un corazón,

nunca dejas de ser amante.

Déjame prevenir a los hombres de ti,

de tu risa, de tu ingenio, de tu astucia...

déjame que te odie, déjame que te quiera,

que te atornille a la cama lastimera

y robarte el corazón, una pulsera,

salivarte hasta que el sol te prenda,

quemar a fuego tu risa,

tu ingenio, tu astucia,

ardiendo en tu propio infierno terrenal

mi dulce y pequeña furcia...







"Me vuelve loco la doble personalidad

de esta pequeña ninfa.

Tal vez de todas las ninfas.

Esa mezcla de una soñadora ternura infantil

y cierta temerosa vulgaridad."








—¿Me has echado de menos?

—Sí.

—Yo no. De hecho, te he sido asquerosamente infiel.


2 comentarios:

Sharif dijo...

La figura [re]creada por Nabokov (Nabókaf, lo pronuncian los rusos)es maravillosa. Lolita es una figura arquetípica en la memoria colectiva, sin embargo y tomando el riesgoso camino de romper un cliché, la segunda parte de la novela me aburrió y me exasperó... Mejor me quedo con el arquetipo, que como hemos visto aquí sigue produciendo desvelos.
Un beso.

Elvira, el Cisne Negro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.