16 julio, 2009

Náusea para ejercitar al bardo asturiano (delirio vespertino)



Quedo lamento en rama,
llanto estertóreo de los muertos
que desgarra, hiel de lija, en un ruego
las silentes telarañas.


Canela y haz de roble,
savia ardiente desmigada:
brujas comienzan el desfogue
de pasiones rojamente nacaradas.


Hielo lastimero de burbuja,
saña de mujer descarnada,
sangre de caballero innoble
deslizándose fieramente entre las llamas.


Vileza de serpiente incorrupta,
viento trasatlántico del norte,
labios verdes se corrompen
en contacto blanquecino de montaña.


Lobo aullante del desierto,
búho estróncico de hierro
liba impune al pobre muerto
salamandras enredándose entre rejas.


¡Saudades de la patria!
Luz obscura, brebaje inacabado,
nube incólume del desterrado
que renace, desesperado,
del fénix mugriento y desarraigado.
(No así entre los parias)


2 comentarios:

Mirthas dijo...

¡Oh, venga! :P ¡Mucho mejor de lo que esperaba!

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Para que luego digas que te censuro :P