20 abril, 2008

Y es como una mantita caliente para el corazón, después de un invierno largo y frío




Este fin de semana me he sentido verdaderamente arropada por mis amigos.

Después de pasarlo tan mal, me ha supuesto un alivio ver que hay algo más, que mi vida no termina en un fracaso, que hay gente a la que le importo y que no está dispuesta a dejarme sola.

Me encantó el día de ayer, a pesar de que el día anterior hubiera sido emocionalmentepara mí un desastre. Me encantó sentir la fraternal sonrisa imperturbable de Javier por la mañana, la riada de optimismo y serenidad que transmitía Serafín en sus palabras y la sensación de verme reflejada a mí misma en los ojos de Ismael y las conversaciones bajo el cielo apocalíptico a la una y pico de la mañana.

Necesitaba algo así.
Ser yo misma, poder volver a sonreír.
Y aunque ayer fuera un día gris, nuboso y frío, me sentí con una calidez que hacía mucho tiempo que no experimentaba.
No cuesta mucho hacerme un poquito feliz ¿a que no?


No hubo mucha suerte con Iván Ferreiro, que por cierto, es un grupo de artistazos, porque a pesar de que su concierto fue cancelado, tuvieron el gran gesto para con sus seguidores de tocar en un pub para la gente. Seguro que aquellas personas que vinieron desde otros lugares fuera de Córdoba le estuvieron muy agradecidas.
Es genial que un grupo, además de ser bueno musicalmente, tenga esa entereza y calidad humanas.
El garito se llenó enseguida y no pudimos entrar, pero bueno, esperemos que vengan en otra ocasión a vernos.

Y bueno, por lo demás, este día lo pasaré dedicada por entero a Biología, que más me vale. Quizá me deje caer un rato por MSN, hoy no tengo ganas de estar sola.


Gracias, mil gracias a vosotros por mostrarme el otro lado.
Necesitaba tanto una perspectiva agradable como respirar.
Os merecéis todo el cariño que pueda brindaros y más.
Sois mi red, mi paracaídas, aquello que vela por mí cuando peor me encuentro.
Gracias por estar siempre a mi lado, por darme siempre vuestra comprensión, palabras de aliento y motivos para sonreír.

Se dice que los verdaderos amigos se prueban en la adversidad, y vosotros habéis sacado matrícula.


Hoy brindo por vosotros.


Y para terminar...


-Nunca pensé que moriría junto a un elfo.

-¿Tampoco junto a un amigo?

-Eso sí, sin dudarlo.

2 comentarios:

oLiD dijo...

Al fin se atreve la sonrisa a asomarse entre tus labios...

No te viene muy bien tu nombre, la verdad...deberías ser capaz de desesperarte menos.

Me alegro de que sonrías, más de lo que crees, pero cada vez que te desesperas por algo (¿o debería decir alguien?) así me demuestras que vales muy poco.

Espero que hayas aprendido y la próxima vez te rias y no te apenes.

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Me parece muy mezquina esa apreciación.

Coincido en que una mejor es mejor que sonría a que llore (obvio), pero no todo en la vida es alegría.

El valor de una persona simplemente es, se mantiene inalterable con los cambios de humor porque es algo en parte intrínseco a una persona y en parte, aprendido con el transcurso de los años. ¿Acaso una persona triste vale menos que una alegre?
Eso es una soberana estupidez.

Hay personas que valen mucho y otras que no valen tanto y eso no depende del humor que tengan durante un período de tiempo.
Por poner un caso hipotético, piensa en una persona que está alegre. Muy alegre, no cabe en sí de gozo. Pero está alegre porque acaba de asesinar a una persona que le causaba malestar ¿Eso la convierte en una persona valiosa?
Te pondré otro caso. Un hombre que está triste debido a la muerte de su hermana que ha muerto en un accidente de tráfico. ¿Esa persona vale una mierda?
Quizá esa tristeza que siente esa persona, le haga sentir que no desea que eso que le ha ocurrido a su hermana le pase a otra persona. Y quién sabe, tal vez ese hombre colabore en campañas para evitar más accidentes en las carreteras, lo que de forma indirecta, le hace ser un responsable de que se salven vidas humanas.


¿Te imaginas que un día te sientes triste y toda la gente que normalmente te rodea se va de tu lado y te dice que lo siente, pero que como estás triste no vales tanto como antes?
Esas personas serían dignas de la horca, en mi opinión.

Además, ¿por qué ignorar la tristeza? Forma parte del ser humano tanto como la alegría, la ilusión o el dolor. La tristeza es un sentimiento que nos hace aprender muchas cosas y desgraciadamente en nuestra sociedad está muy mal vista. Se nos enseña desde pequeños que hay que sonreír, que todo el mundo tiene que ser feliz y estar contento.

Pero ¿qué pasa si no lo estás? ¿Acaso tienes que fingirlo, para estar así en armonía con el pensamiento del resto del mundo? Si una persona hiciera eso, se convertiría en una reprimida y eso le causaría aún mayor dolor.

Además, la tristeza no puede ignorarse. La vida está llena de dificultades y sentirse triste es un mecanismo que nos sirve para reflexionar y que nuestra mente evolucione y por qué no, para disfrutar de la tristeza, es un sentimiento tan tuyo como el miedo, el odio, la amistad o la felicidad.

Y si valgo menos para ti cuando estoy triste, tendrías que plantearte si realmente quieres ser amigo mío. No pienso renunciar a mi tristeza, primero porque no puedo evitarla, segundo porque me hace evolucionar como persona y tercero, porque sin ella, no podría valorar la felicidad.
Ésa es otra...

¿Cómo puedes apreciar la alegría si nunca te has sentido triste? La alegría entonces para ti no tendría valor, sería un estado natural de la persona. Y en ese caso, nadie podría distinguirla como tal.

Así que, siento si no compartes mi opinión, pero la tristeza es necesaria y real, a pesar de lo que nuestra sociedad quiera inculcarnos.

Y si valgo menos para ti, lo siento. Pero ¿sabes? las veces que he crecido más como persona y he aprendido más a valorarlo todo, han sido justamente cuando he estado triste.
Así que yo, fíjate qué ironía, pienso que me hago más valiosa con la tristeza, porque de forma indirecta, me hace madurar.