16 marzo, 2011

Ateísmo vs. Agnosticismo. Preguntas varias.

Es una de las preguntas que las personas tienen menos claras: ¿Qué diferencias hay entre ateísmo y agnosticismo? Y esto, por supuesto, genera más preguntas: ¿Los dos, ateo y agnóstico, son herejes por igual? ¿Los ateos creen en algo? ¿El ateísmo y el agnosticismo son religiones? ¿Cuál demuestra un mayor nivel de raciocinio? ¿Cuál de ellos está más cerca de la religión?


Veámoslo poco a poco.


En primer lugar, una definición de cada uno siempre viene bien.


Agnosticismo

El agnosticismo es la creencia de que la existencia o no de Dios es un asunto superfluo en tanto que no forma parte esencial de la condición humana, aunque sí lo sea de la cultura y de la historia humana. Quienes profesan agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo respetuosos de todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta, y no de un interés egoísta, de la desesperación o de la presión del entorno.

El término ‘agnóstico’ también ha sido usado para designar a aquella persona que, aunque no considera que sea incognoscible la existencia de Dios, cree que las evidencias a favor y en contra de la existencia de una deidad no resultan concluyentes, por lo que se muestra indecisa sobre el tema.



Ateísmo

El ateísmo es la no creencia en seres superiores. Proviene del griego Αθεος (‘a’: partícula negativa; ‘theos’ o ‘zeos’: ‘dios’), ‘sin dios’. Se puede definir más explícitamente como la no creencia en seres o entidades metafísicas, debido a la falta de pruebas racionales que demuestren su existencia. En este sentido, no creer en un Dios en particular (como Yahvé), y sí creer en alguna fuerza mágica que une todo el universo (como la Fuerza, de Star Wars, o el Ki japonés) no es ateísmo.

El ateísmo no es una religión. El ateo, en general, ha pasado por un proceso de cuestionamiento, investigación y recopilación de respuestas, que le permiten afirmar que las entidades metafísicas no existen, y que las diversas manifestaciones "extrañas" del universo tienen una explicación racional (incluso, si ésta aún no se ha encontrado).

Ser ateo no es ser inmoral. La moralidad para el ateo no se basa en preceptos axiomáticos, de revelación divina. Se basa en la búsqueda del bienestar humano, como individuo y sociedad, y en la racionalidad adquirida sólo a través del conocimiento.



Se puede decir que el ateo no es creyente, mientras que el agnóstico sí o está en duda.


Por lo general, el agnóstico negará que los dioses de las religiones conocidas son los verdaderos, poniéndose a favor de una misteriosa fuerza divina que controla el universo. Así de hippies son algunos. Otros, en cambio, defienden que los dioses de todas las religiones son en realidad el mismo dios creador, visto desde diferentes puntos de vista. Un creyente agnóstico tiene un problemón mayor que el resto de los creyentes del mundo. Los creyentes judíos, budistas, cristianos etc. tienen un libro, un personaje, unas ideas más o menos absurdas que seguir porque están escritas en algún lado o son parte de la “sabiduría” popular. En cambio los agnósticos se dedican a pensar y a pensar en cómo encajar un dios libre de religión a base de patinazos mentales y de creencias muy personales –y todo lo personal, cuanto más personal sea y menos universal, es más propenso de caer en el error-, porque no está escrito en ningún lado qué es lo que tienen que creer en concreto y qué no. De este modo podemos decir que el agnosticismo no es una religión porque básicamente no tiene una organización ni una estructura lógica y fácil de distinguir. De forma que unos creen en un ente superior, otros en la energía de la naturaleza, otros en los espíritus del agua… muchas veces se parece a una forma de neopaganismo, la verdad. Por supuesto, el agnóstico no se basa en ningún criterio científico. Se limita a absorber la creencia de que hay un ente sobrenatural ahí fuera, ya porque se lo hayan enseñado desde pequeño, porque le hayan dicho que en algo hay que creer etc. etc., pero no está conforme con ninguna religión –porque no le gusten los ritos; porque encuentre muy pesado orar cinco veces al día o ir a misa los domingos; porque cree en la Iglesia pero no en la Biblia; porque cree en la Biblia, pero no en la Iglesia y no sabe que existe el protestantismo; porque se mal llama católico y no cree en la Biblia, ni en la Iglesia y tiene una idea hippie de Jesucristo…-.

Conoce que los dioses son vengativos, de modo que si hubiera un infierno/cielo/limbo/vida después de la muerte etc. de alguna forma tendría acceso, ya que él “en ningún momento dejó de creer” y que “debido al gran número de religiones existentes, no sabía cuál era la verdadera”. Por eso, cada vez que veo un agnóstico se me asoman dos palabras a la cabeza: cobarde e hipócrita.


También dice en la definición de agnóstico que es una persona que está indecisa ante las pruebas que hay acerca de la existencia y la no existencia de dios. Creo que considerando que las razones en contra de la existencia de dios son científicas –al no haber evidencia alguna de dios en el mundo, no hay dios… la ciencia se basa en la observación de la evidencia- y que las razones que afirman la existencia de dios no son razones, sino experiencias personales puramente subjetivas, alucinaciones mentales, milagros que en la actualidad no pueden explicarse, pero sí lo harán una vez la ciencia avance más… tenemos la confrontación de razón contra fe. Si un agnóstico se encuentra ante pruebas basadas en la evidencia y pruebas basadas en la fe y no sabe decantarse por ninguna… es que sencillamente es poco inteligente.


Un agnóstico te dirá: ¿y cómo puedes estar tan seguro de que no hay dios? ¿viendo este mundo cómo no puedes pensar que hay un creador? ¿y si hubiera un dios que apareciera mañana y se presentara como el creador del mundo? Y demás preguntas que no son realmente agnósticas, sino religiosas –el agnosticismo, para todo lo que larga de la religión, tiene muchas cosas en común con ella-.


Yo, como atea, respondería: No hay dios porque no hay evidencia alguna de que exista. No lo hemos visto ni escuchado. Si analizáramos a todos aquellos que manifiestan haber visto u oído a dios, concluiríamos que tienen algún tipo de enfermedad mental o bien que su cerebro les jugó una mala pasada –esto último le pasa a cualquier persona, aunque no esté enferma mentalmente-. Que haya una Biblia, un Corán etc. no quiere decir que ahí resida la verdad. También hay escritos de la antigua religión griega o egipcia y no les echamos cuenta, ¿verdad? ¿Por qué? Porque como interesaba más creer en el cristianismo, islam, budismo etc. se adoptaron esas religiones, y no otras, en los distintos países, fruto de una decisión política con visiones económicas y de control de la población, no como una ponderación rigurosa y científica de cuál era la religión donde residía la Verdad. Dependiendo donde nazcas crees una cosa u otra porque tu país ha elegido por ti hace ya tiempo en qué vas a creer. Así de simple.


Por otro lado, viendo este mundo sólo puedo pensar que somos afortunados de haber tenido un planeta en el que fuera posible la vida y se dieran las condiciones necesarias para que pudiéramos vivir en él. ¿Es más feo pensar que existimos por azar que porque somos la creación de alguien? Bueno, quizá es menos poético. Pero, ¿por qué ese pensamiento egocéntrico de que debemos de tener un creador? ¿Así te sientes más importante, menos vulnerable, más protegido en tu pequeño planeta frente al vasto universo que se alza ante ti? ¿Es demasiado hiriente para tu ego saber que eres una partícula de mierda y muy efímera en comparación con un universo que te supera en millones de años y que está en continua expansión? A algunos les puede dar miedo pensarlo y prefieren inventarse dioses que les den respuestas, aunque sean falsas, y puedan protegerles de un mundo completamente hostil. Si son felices con el autoengaño, allá ellos. Pero no trates de imponer tu mierda esquizoide a los demás. Eso sólo nos retrasa como civilización.


Hay quien dice que somos “tan obviamente perfectos” que debe haber un creador. Si conoces la teoría de la evolución de Darwin, te darás cuenta que esa “perfección” reside en la selección natural y en el azar. ¿Un mecanismo evolutivo es menos hermoso que un tío barbudo que se dedica a crear un universo? Puede ser, aunque yo no lo creo. Además, eso de la perfección es una falacia. Existen malformaciones congénitas, tumores, infartos, fallos hepáticos… que no te haya tocado a ti es puro azar, y quien sabe si dentro de unos años no desarrollarás cualquier problema de salud originado por tu imperfecto organismo. ¿Y qué me dices de las enfermedades? El mismo virus que mata a un pájaro o a una vaca te mata a ti. ¿Qué perfección presentas si mueres como cualquier otro animal? ¿Dios creó un perfecto virus capaz de matarte? Menudo hijo de puta, ¿no?


¿Y por qué Dios es un tío barbudo? ¿No es eso muy sospechoso? ¿Por qué no es un alien con antenas y cuernos rojos? ¿Tan egocéntricos somos que creamos a los dioses perfectamente antropomórficos, a nuestra imagen y semejanza? ¿Eso no es una prueba de que dios es una creación humana en lugar de que el ser humano sea una creación de dios?


Y si un dios se presentara aquí mañana, sería la primera evidencia de su existencia –habría que tomarle fotos, eso sí, para que todos pudiéramos verlo y comprobarlo… a menos que pueda de verdad estar en todas partes a la vez y las fotografías sean innecesarias-. Pero ¿no creéis que habría que hacerle muchas preguntas, en lugar de aceptar su autoridad sin más? ¿Por qué nos ha dejado tirados, siendo los seres humanos tan propensos a las desgracias como somos? Si conoce todo lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará, ¿por qué no evita aquello que puede hacernos daño? ¿Por qué ha permitido la extinción de miles de especies desde que apareció la vida en el planeta? ¿No se merecían vivir o es que se arrepintió de haberlas creado? ¿Tiene él un creador? ¿De dónde salió si no? Todo lo que existe en este mundo es algo natural, y si existiera un dios no sería otra cosa que una especie de animal o alien hiperevolucionado, capaz de crear todo un universo a través de unas leyes que desconocemos, por lo que dios no sería sobrenatural y su origen tendría una explicación lógica y natural que podríamos comprender. De modo que un “dios sobrenatural” no puede existir o eso pensamos los ateos. Y desde luego, visto lo visto, ese dios natural sería un hijo de puta, de modo que bien podríamos decirle que se largara, ya que siempre ha estado ausente y que nos deje en paz con nuestros problemas.


Por último, hay agnósticos “pasotas” que dicen que la existencia o no existencia de dios no les importa. Esto es el auge del desinterés, la escasa curiosidad y la estupidez supina. Dar respuesta a la pregunta de si hay dios o no es importante. Es importante, primero porque te lo cuestionan desde pequeño y no puedes evitarla, porque has nacido en un mundo teísta y te jodes porque van a tratar de llenarte la cabeza de duendecillos mágicos, y porque saberlo es algo que cambia tu vida. ¿Te da igual que haya alguien que te quiere ahí arriba o que te va a recompensar? ¿Te da igual que no lo haya, de modo que si vives como si sí lo hubiera, lo único que estás haciendo es malgastar tu tiempo? ¿Y si hubiera un dios, qué les dirían estos agnósticos al morir: verás, es que como soy tan guay y no me apetecía comerme la cabeza mucho, concluí que tu existencia me daba igual… y viví como si no existieras… porque… me daba miedo equivocarme al decir que no había un dios y decidí dejarte una posibilidad para tu existencia dentro de mi mente y así poder acceder a una posible recompensa por no haberte negado del todo, pero por otro lado no sabía en qué creer porque soy idiota y creo que la fe es tan válida como la ciencia, de modo que tampoco seguí ningún ritual en concreto?


Por eso tacho a los agnósticos de oportunistas, que no toman una decisión por miedo a equivocarse y las consecuencias que, según los teístas, esto trae; de hippies muy fumados que pasan de las religiones conocidas y creen en la energía X creadora del universo, a la que no se sabe que hay que adorar o cómo hay que adorarla porque no hay ningún libro al respecto, y tienen que inventarse qué hacer; de idiotas por otorgarle a la fe el mismo valor que la ciencia… o de cobardes, porque estando casi seguros de que no existe un dios, prefieren llamarse agnósticos porque la palabra “ateo” es muy fuerte y hace que prácticamente todo el mundo te odie.


Así que un agnóstico es un creyente que tiene fatal la cabeza, es decir, es un muy mal creyente. Si has llegado a la conclusión de que todas las religiones son una mierda, ¿por qué inventarte tú mismo un rollo místico en el que creer? ¿Eso no es el súmmum de ser gilipollas? ¿No es imponerte tú mismo una historia mental que ni siquiera tiene un soporte histórico o político en el que agarrarte? Es la idiotez en sí misma.




Los ateos sabemos que lo único que nos ha dado respuestas ciertas ha sido la ciencia. Por lo tanto, la ciencia es el mejor instrumento para conocer las respuestas a todas nuestras preguntas. Sabemos que la naturaleza es todo aquello que nos rodea, de forma que todos los seres vivos tienen que regirse por leyes naturales, por lo que lo sobrenatural no tiene cabida en nuestro mundo. Quizá, en otros planetas donde también existe la vida, las condiciones sean diferentes al nuestro y haya seres vivos diferentes, por lo que podríamos descubrir más leyes naturales que también son válidas para la aparición y el desarrollo de la vida y esto no excluiría las leyes existentes en nuestro planeta y que hasta ahora conocemos, sino que las ampliaría y puede que complementaría.


Dios no puede existir porque llevamos unos cuantos siglos vivos sobre este planeta y él jamás ha aparecido de una forma evidente y comprobable. Si mañana digo que he visto un unicornio volador, ese testimonio debería tener la misma validez que otro que diga que a un hombre le ha hablado un ente sobrenatural llamado dios que dice ser nuestro creador. ¿Por qué no se le da credibilidad al primero y sí al segundo? Porque el segundo da falsas esperanzas de que existe un motivo específico y bello para nuestra vida en el planeta, porque a los políticos les interesa que estemos centrados en asuntos celestiales mientras ellos se llenan los bolsillos de dinero… por mero interés. Aunque si las cosas fueran distintas y las religiones se basaran no en un creador todopoderoso y sí en un unicornio volador de la felicidad, el testimonio que sería desprestigiado sería el segundo.


Ser ateo es ser antirreligioso completamente. ¿Por qué? Porque la religión se basa en la fe y la fe es la negación de la evidencia observable. Y negar la evidencia… es querer estar ciego. Si el día de mañana la ciencia se equivoca en cuanto a… no sé, el funcionamiento de la vacuna de la gripe y descubre una mucho más eficaz, dejará de usar la antigua y comenzará a usar la nueva. Pero siempre, esa nueva vacuna estará basada en los conocimientos que sirvieron para crear la primera vacuna. Cuando la ciencia se equivoca, no dilapida todo su sistema teórico y vuelve a empezar, porque su sistema teórico es correcto: son sólo algunas las teorías las que fallan. La ciencia no se está destruyendo completamente y se está volviendo a formar desde sus comienzos, de esa forma nunca avanzaría. La ciencia tiene unas bases muy concretas y es que todo lo que haga tiene que ser comprobable y observable, reproducible por cualquier ser humano, ya viva en Australia o en Chile. Si el criterio para decir que es algo científico es que sea de un 99,99999% fiable, es prácticamente lo mismo que decir que SIEMPRE va a ser fiable y ese mínimo porcentaje de duda nos lo reservamos por si en el futuro cambiaran las variables y hubiera que hacer una nueva ley. Si mañana no sale el sol, deberemos replantearnos nuestras premisas científicas en cuanto a eso, pero gracias a la ciencia sabemos que todos los días, hasta que al sol le pase algo o nuestra especie o nuestro planeta se vayan a la mierda, vamos a poder ver el sol cada mañana –a menos que vivas en las regiones más polares, que tienen unas leyes algo diferentes-.

Si nos equivocamos en cuanto a la existencia de dios, y un dios se presentara aquí, con toda su sobrenaturalidad por delante, la ciencia rectificaría sus leyes y crearía unas nuevas que incluyeran a este supuesto dios sobrenatural –que como sabemos, no podría ser “sobrenatural”-. La ciencia busca crear un marco de seguridad en el que el ser humano pueda moverse sabiendo a qué se enfrenta. Si las condiciones cambian, la ciencia cambia. Pero eso no significa que la ciencia no sea fiable. La ciencia es a día de hoy de lo único que podemos fiarnos. La ciencia es válida para nuestras condiciones actuales. La ciencia no busca convencer a nadie ni ganar adeptos. Lo único que quiere es hacernos la vida más fácil y más comprensible. Y hay quien dirá que la ciencia está sesgada por nuestra visión humana de la realidad. Y sí, es cierto, pero ¿acaso un ser humano puede tener una visión de la realidad que no sea humana? ¿Un ser humano puede tener la visión de un hipogrifo de la Antigua Grecia, si no tiene ninguna posibilidad de llegar a ser un hipogrifo? A lo mejor nuestras leyes naturales no explican lo que ocurre en el planeta X situado a trillones de años luz, pero si conociéramos su situación y las variables que influyen en su forma de vida –como la recién descubierta forma de vida basada en el silicio y no en el carbono- también podríamos hacer leyes que explicaran su forma de vida extraterrestre.


La ciencia a día de hoy no tiene todas las respuestas. Pero, hey, hace cinco siglos no sabíamos la forma de curar la lepra y hoy sí. Eso significa que si no hay religiones ni entes invisibles que nos lo impidan, el tiempo y la investigación nos harán cada vez un poquito más sabios. Pero porque hoy no tengamos todas las respuestas, no significa que debamos rellenar esas lagunas de conocimiento con “dios” o “actos inexplicables”. Mucho de lo inexplicable hace siglos tiene a día de hoy una respuesta válida y 99,9999% cierta. Para un ser humano, que es propenso al error y a la metedura de pata en su imperfección como animal mamífero primate, es una logro mayúsculo. Como dice una cita de no recuerdo quién: Los ateos no cogemos nuestra ignorancia y la adoramos en un altar –o tratamos de ignorar nuestra ignorancia, como hacen los agnósticos-.


Ser ateo da más miedo que ser agnóstico. Si eres agnóstico y por lo tanto creyente, formas parte de ese 98% de la población mundial que es creyente. Tienes posibilidades de que si un cristiano o un hindú se te acerque, te conviertas a su religión. Por eso ser agnóstico está mejor considerado por la religión –y la humanidad- que ser ateo. Pero si eres ateo, es que has descubierto que la ciencia es lo único que da respuestas plausibles, por lo que ¿qué te va a decir un creyente? Todo lo que él dice lo puedes fácilmente refutar hasta que el creyente se vaya llorando a su casa, porque el ateo sí tiene herramientas para luchar contra la ignorancia, mientras que el agnóstico está sumido en ese “quiero y no puedo” que lo hace tan vulnerable.


Ser ateo significa saber que no hay nada que el día de mañana te salve de la muerte, de un tumor en el pulmón, de que a tu hija la atropellen, la viole un cura pederasta o se case con un fanático religioso que la trate como a un animal y la encierre en su casa de por vida. Sabes que el poder de la oración no existe, que no hay ángeles de la guarda, que el universo no conspira para que todo te salga bien porque el universo sólo es un lugar material al que le importas más bien poco. Que lo que es, es y punto, y lo que querrías que fuera sólo existe en tu mente.


Ser ateo impide que llegues al poder porque se desbarataría todo el sistema de religiones que hay en el mundo, y sería cuestión de que un ateo llegase al poder para que la gente comenzase a sublevarse al darse cuenta de la estupidez en la que ha estado creyendo sin prueba alguna. De hecho, en EEUU está prohibido por ley en varios estados que un ateo llegue al poder. Aquí en Europa en teoría no está prohibido que un ateo sea presidente, pero ciñéndonos a la realidad, jamás ha habido ninguno y costará sangre, sudor y lágrimas y protestas por todo el mundo que alguna vez lo haga. Bastaría que un ateo tuviera la opción de ser presidente para que comenzara una campaña feroz que lo desprestigiara y que le impidiera llegar al poder. Además, un ateo tardará en ser presidente porque los votantes son en un 60% creyentes y eso en los países más “laicos”. Por eso no hace falta prohibirlo.


Ser ateo significa ser tachado de inmoral. Aunque… ¿qué moralidad te enseña el Corán? ¿A apedrear a una adúltera hasta la muerte? ¿Y la Biblia? ¿A permitir que dios asesine a tu familia si no es lo bastante listo como para no ser engañado por el diablo? ¿a que la mujer es inferior al hombre solo porque dios nos ha otorgado ya un papel en su libro escrito, mal traducido, copipasteado e interpretado por supuestos sabios que, sin los científicos, a día de hoy no sabrían que la Tierra no es plana? ¿Y la Torá? ¿A permitir que si un hombre viola a tu hija y ésta no quiere casarse con él, tengas que matarla?


Lo magnífico del ser humano es que podemos discernir lo que está bien de lo que está mal basándonos en una sola ley: “no hagas lo que no quieres que te hagan” y en base a eso, tenemos unos Derechos Humanos que, por cierto, contradicen absolutamente todo lo que dice en las Sagradas Escrituras, salvo pequeñas partes. Así que si hay alguien inmoral, precisamente son los creyentes en sus aberrantes libros cretácicos o en sus paranoias hippies incomprobables y absurdas.


Ser ateo es lo más racional, simplemente porque todo lo demás no es comprobable. Los cuentos están bien para los niños, pero ya somos mayorcitos, ¿o todavía no?


09 marzo, 2011

Por qué ser mujer es una putada y la sociedad debería valorarnos más.

Con motivo del día de la mujer trabajadora –en realidad eso sólo es una excusa- y debido a que hace años que tengo en mente escribir esta lista, me he propuesto convertir el pensamiento en acto YA.
Motivos por los que ser mujer es una putada y la sociedad debería valorarnos más. Atropellos que tienes que aguantar sólo por ser mujer desde que naces hasta que mueres (en la sociedad occidental):

1. Naces. Naces como cualquier otro ser humano, entre sangre y gritos y un médico que, como no llores, te pega un cachete en el culo. Y poco después de nacer… ¡te perforan las orejas! Que todo el mundo sepa que eres una mujer… y tú también, hija de puta, que sepas que toda tu vida será así, un continuo sufrimiento.

2. Se empeñan en ponerte falda. ¿Por qué? Con lo cómodo y calentito que es el pantalón, que no deja entrar ráfagas de aire que se te cuelen por todos lados.

3. ¿Te ha crecido un poco el pelo? ¡Hora de poner coletas, pasadores y todas las aberraciones humanas que se te ocurran a tu hija en el pelo! Ahora aprenderás, querida niña, lo que son los tirones, las coletas que aprietan demasiado y las marañas con su media hora mínima para desenredarlas porque, seguramente, te dejarán el pelo largo… como niña que eres.

4. ¿Tienes una rajita en lugar de una pilila? (Son así de cursis los padres, que llaman a tus genitales cosas de esas con las que te entra la risa floja) No puedes mear de pie ¡con lo cómodo que es! Tienes que bajarte los pantalones sí o sí, así que olvídate de mear en la calle, el campo, la playa –todos lo hacemos cuando somos pequeños y el que diga que no, miente- o si no, busca un lugar muuuy escondido y siéntete una criminal por tener que casi desnudarte para hacer algo que un chico haría de pie y casi sin despeinarse. (Eso sí, al menos te ahorras el tocar nada con las manos, tú llegas, echas tu chorrito, te limpias tan tranquilamente y te vas, sin tener que ponerte a sacudir nada, gesto que siempre me ha parecido muy cómico).

5. Hora de ir a la guardería y aprender una cosa: Los niños tienen más fuerza que las niñas. Y no, no les gusta tu cursi vestido rosa –que tú también odias, pero te han vestido así-, de modo que como les cabrees, lo pasarás mal.

6. ¡Juguetes! ¡Juguetes! Vale, puede que te gusten las barbies… pero ¿por qué te dan una cocinita y un bebé de plástico que hace pis, mientras que a tu hermano le regalan un fantástico coche teledirigido, el fuerte de los Playmobil, unos patines o una bici y un scalectrix? ¿Por qué? (Yo me curé en salud arrancándoles la cabeza a los nenuco o tirándolos por ahí sin hacerles el menor caso… y en la cocinita no cocinaba, jugaba a ser una bruja y a cocinar a todos los bebés de plástico que tenía… se acabó el problema, ya que mis padres temían que me volviera una psicópata y terminaron regalándome cosas menos sexistas).

7. ¡No te subas a los árboles, no corras, no hagas nada O TE ENSUCIARÁS EL VESTIDO! (¿Y a mí qué, piensas, que le den al vestido… el problema es que como lo rompas te comprarán otro aún más cursi que el anterior y vuelta a empezar).

8. El cole ha llegado. Las niñas se desarrollan antes que los niños, lo que se traduce en que leemos antes, resolvemos operaciones de todo tipo antes… y casi todo lo hacemos antes. ¿Qué tienes la desgracia de ser una niña y, además, avispada? ¡Felicidades! Acabas de ser nombrada la “empollona” de la clase. ¡Bienvenida al fascinante mundo de la marginación social!

9. Rivalidades sexistas con tu propio sexo. Me explico: llegada a cierta edad, todos se fijan en si eres guapa, estás delgada, llevas gafas o si tienes una o diez barbies. Y los niños de sexo masculino lo alimentan, por supuesto. “Cristina es más guapa que María, pero María está más delgada” Y pobre de ti como seas la gorda, fea y con gafas de la clase.

10. Independientemente de cómo seas, ya tienes que aguantar que los niños se digan unos a otros cosas como: “peleas como una niña”, “vistes como una niña” etc. Utilizan lo que eres para insultarse. Si oyes algo así, pégales una patada en los huevos, que lo que nos falta de fuerza lo tenemos en ingenio.

11. A cierta edad, a los niños les hace gracia subirte la falda y/o tocarte el culo. O te conviertes en una víctima hasta que se les pase la fase, o te niegas rotundamente a llevar falda cuando vayas al colegio – y a quien se le ocurra tocarte el culo… yo le llegué a partir los dientes a un niño que lo intentó y desde entonces más mansitos que estuvieron los niños, oye…-.

12. La falda… tienes que estar pendiente de si se te sube, de si se te baja, de si te la pillas con las braguitas al ir al baño. ¡Invento del demonio! Y si hace frío ponte medias… tendrás frío igualmente.

13. Las mujeres sentimos más los cambios de temperatura, por eso siempre tenemos frío.

14. Adolescencia. Oh, oh. Sangrarás tooooodos los meses de tu vida hasta la menopausia y es probable que te duela muchísimo. Que te crezcan los pechos duele otro rato. Conocerás a esos instrumentos opresores, los sujetadores, y la diferencia entre usar compresas con o sin alas, salvaslips, mini, normal, súper o plus. Y los tampones, con el miedo que da ponerte nada la primera vez, que hasta te duele y te invaden unos sudores fríos de aúpa. Y encima los tíos dicen que nos gusta ponérnoslos. Para meterle un tampón por el culo a quien lo diga, a ver si le gusta.

15. Te tratan como a una “mujer en apuros”. Ciertas deferencias por parte del hombre están bien –nuestra vida es más complicada-, pero demasiadas deferencias hacia una mujer significa que el hombre es un machista que ve a la mujer como un “ser débil” que necesita protección permanente y ayuda.

16. Imposición social A: Tienes que ser guapa. Aprende a maquillarte. A ponerte el pelo así o asá. Y la maldita y jodida depilación. Los tacones. Los pendientes de 3 Km y medio.

17. Valoración de tu persona por parte de los chicos casi exclusivamente por tu apariencia.

18. Imposición social B: Tienes que ser delgada. Dietas, ejercicio… y quizá anorexia o bulimia. ¿Qué te tocará?

19. ¿Te masturbas? Qué asquerosa… una buena chica no hace eso. Eso sí, los tíos pueden hasta organizar competiciones.

20. Desagradables piropos callejeros, mirones… posibilidad de violación o vejación sexual.

21. Primer acto sexual. Sí, sangre, lo has adivinado. Y dolor. Encima, el tío que te ha tocado, de tanto meneársela a solas se ha hecho eyaculador precoz. Genial.

22. A los tíos no les gusta ponerse el condón. Te darán la murga para que te tomes la pastilla oral anticonceptiva, lo cual es un riesgo para tu salud. Y reza para que no tenga ninguna enfermedad sexual. Y como seas tonta, la llevas clara. Y como intentes la marcha atrás como método anticonceptivo, peor todavía. Luego vienen las dudas. Ve a la farmacia y compra un test de embarazo. Háztelo, con el miedo a hacerlo mal porque no te has hecho nunca uno en tu vida. Los cinco minutos más largos de tu vida, a ver si sale un palito o salen dos. ¿Te quedas embarazada? ¿No? Uuff… menos mal. Tira la prueba del delito lejos y que no te lo pille tu madre. ¿Sí? O te tomas la píldora del día después con el consiguiente sufrimiento para tu cuerpo y la posibilidad de que no sirva para nada, o abortas –un montón de dinero, el problemón de decírselo a tus padres, el riesgo de la operación- o tienes al niño –el problemón de decírselo a tus padres, el dinero para invertir en el mocoso, el riesgo del embarazo y el parto-. ¿El tío quiere pasar de ti después de dejarte embarazada? Jodido cabrón. Te enfrentas al embarazo adolescente o juvenil, tú sola.

23. Los tíos te tratan como si fueras mercancía sexual o un trofeo. Y luego, los comentarios: “Ésa es muy nosequé en la cama, esa otra es nosécuánto”. O aún peor: “ésa es una puta”, “ésa es una frígida”. Inicios del interés por el lesbianismo al ver lo mamonazos que son los hombres. Más dudas. ¿Eres lesbiana, bisexual o hetero?

24. Resistencia 0 al alcohol, sobretodo al principio. No puedes beber todo lo que te gustaría y más si hay tíos cerca. Te toca aguantar pesados que quieren ligar contigo durante toda tu adolescencia, juventud y madurez –y hasta ancianidad incluso-.

25. Al vivir en una sociedad machista, a las once en casa. Mientras tus amigos se quedan hasta las 4, tú entras en tu casa a las once y te quedas hasta las 4 de la mañana en vela, pensando en qué harán tus amigos.

26. Después de mucho, consigues echarte un novio más o menos formal. Lo conseguiste. Al cabo de un tiempo te deja o lo dejas. Independientemente de ello, todo el mundo dirá que “eres una zorra”. “Ella lo dejó porque era una zorra y no se merecía a un tío como él”. “La dejaron por zorra, se lo tenía merecido la muy… zorra”.

27. ¿Que le eres infiel? Eres una guarra para todos. ¿Qué él te es infiel? “Mira a Nacho, cómo se las sabe todas. Sale con la novia y en cuanto se escaquea un poco, se tira a otra. Es un campeón”. Ah, y como dije, a los tíos no les gusta ponerse condón –y cruza los dedos para que no se vaya de putas-. Tienes sífilis, gonorrea, hongos, SIDA y un novio asqueroso. Felicidades. Ah, y a lo mejor tiene un hijo con otra, pero no tiene huevos de decírtelo, o es de paternidad “dudosa”. Lo que significa que no se ha preocupado de saber con seguridad si es padre o no y, por supuesto, no se ha preocupado del chaval. Ya tienes un dilema de por vida o una relación que romper.

28. Si eres una mujer atractiva –o no, mujer simplemente- te mirarán de forma distinta si eres soltera o si tienes pareja. Si no tienes pareja, notarás un enorme interés por parte del sector masculino hacia tu persona y por querer ser amigos tuyos. Si tienes pareja… ¿dónde están esos que se hacían llamar “tus amigos”?

29. ¿Que quieren insultarte? Difícilmente te dirán “eres una cabrona” o algo así. Las primeras palabras que le salen a un tío para insultar a una mujer es: Es una guarra-puta-zorra-perra y un largo etc., pero todo refiriéndose a lo mismo. Con tal de denigrarte y tratarte de objeto sexual, lo que sea. El ingenio y los hombres… qué pocas veces caminan de la mano.

30. Tu valía personal a la hora de encontrar trabajo… se sigue definiendo en gran parte por tu apariencia.

31. No te contratan por ser mujer… ¡no vayas a quedarte embarazada!

32. Consigues una pareja estable y os vais a vivir juntos. Te toca a ti cocina, lavar, planchar… argh. No sabes cómo decirle que eres su chica y no su madre. Y quizá hasta tengas que soportar odiosas comparaciones.

33. ¿Has conseguido trabajo? Genial, que sepas que te pagarán un 20% menos que si fueras hombre por desempeñar el mismo trabajo.

34. Si un hombre quiere donar esperma sólo tiene que masturbarse. Si una mujer quiere donar óvulos tiene que someterse a una dolorosa operación y llevar un gran seguimiento médico por algún tiempo.

35. Posible acoso sexual por parte de tu jefe o compañero de trabajo. Sigues siendo sólo una…”puta”, tristemente.

36. Imposición social C: Tienes que ser joven. Cremas hidratantes, exfoliaciones, antiarrugas…

37. ¿Tienes 35 y todavía no te has casado? Eres una solterona. ¿Él? ¡Un soltero de oro!

38. ¿Vas a tener un hijo? Prepárate para hincharte como un globo. Durante el embarazo hay una posibilidad de que tu marido/novio se vaya con otra porque al engordar ya no te considere tan atractiva. Te aumenta el pecho y te duele con horror. Estás sensible… muy sensible. Te molestan los olores, los ruidos, lloras por cualquier tontería… ¿Y el bebé estará bien? ¿Si como X le sentará mal? Y como te toque un novio/marido nazi… de estos que no te dejan tomar casi nada, la llevas clara. Tienes que aguantar las patadas de un ser humano que todavía no ha nacido… ¿no son bastantes ya las patadas que te ha pegado la sociedad hasta este momento? Llegado cierto momento casi ni te puedes mover y te duele la espalda horrores.

39. El parto. ¡Cuantísimo dolor y cuánta sangre! Ahora a ver cómo coño recuperas tu peso original… y tienes que darle de mamar a esa criatura. Y para qué nos vamos a engañar, las mujeres cuidan mucho más de sus hijos que los hombres.

40. Tienes que conjugar los roles de madre/amante/mujer trabajadora/ama de casa…

41. ¿Criar bien a tus hijos o trabajar fuera de casa? Si eliges lo primero, ¿volverás a reincorporarte a la vida laboral? Porque si es tu intención, tendrás más problemas con ello que si no hubieras dejado de trabajar. Contratarán a otros, porque ¿qué has hecho los últimos cuatro/seis/doce meses de tu vida? ¿Cuidar niños? Ya ves tú, menuda cosa, te dirán.

42. En las fiestas, invitan al “señor García” y a “la señora de García”. Te definen por tu pareja. O peor: Don Álvaro Gutiérrez y señora.

43. El maltrato es una cruda realidad. Y esperemos que no te haga chantaje con tus hijos y que no sólo dependas de él económicamente… o lo tienes muy difícil.

44. Si te divorcias/separas, es posible que te dejen al hijo a ti. Si es lo que quieres, perfecto, pero si no…

45. ¡Menopausia! Te libras de la regla al fin, pero ahora tienes problemas óseos, más probabilidad de tener cáncer… argh argh. Y el cáncer de mama es casi exclusivamente femenino.

46. Si has parido, es muy probable que tengas escapes de orina. Delicioso.

47. Vives más que un hombre. Te toca a ti enterrar al amor de tu vida y quedarte sola después de nosecuántos años de pareja.

48. De “los viejos” casi nunca hay burlas. ¿Pero cuántas veces has oído comentarios despectivos acerca de “una vieja”, “unas viejas”?

49. Como es probable que termines sola, es muy posible que termines en una residencia de ancianos. Como lo oyes. Ah, y además te has convertido en “la viuda de”.

50. Mueres, y si naciste años o siglos atrás, probablemente nadie se acordará de ti. Puede que tú fueras lista y tu marido fuera un don nadie y descubrieras algo, pero recordarán a tu marido –de hecho, si no publicas bajo el nombre de tu marido, no te hacen ni puto caso- por su invento/obra/creación… ¿pero quién se acordará de ti? ¡Y encima los hombres tienen el morro de decir que las mujeres no han aportado nada al mundo de la ciencia y de la tecnología! Me gustaría a mí saber cuántos “inventos masculinos” tenían realmente una mujer detrás. O cuántas mujeres descubrieron algo y no les hicieron ni puto caso hasta que un hombre descubrió lo mismo. ¿Y de quién se acuerdan?

51. Hemos sido infravaloradas a lo largo de la Historia. Hemos sido botín de guerra, juguete sexual de usar y tirar, prostitutas, amas de casa abnegadas, tratadas de objeto, de cosa, de animal. En teoría no debíamos recibir educación ni instrucción alguna, más que la de cocinar y servir. Hemos avanzado gracias a la muerte de miles de mujeres en todo el mundo, y seguimos derramando sangre. Y a día de hoy, aún no hemos conseguido las ventajas que tienen los hombres.

Pluses: Si has nacido bajo el yugo del islam, el cristianismo, el judaísmo… en fin, cualquier religión, eres menos que una mierda. Instrumento de pecado y zorra de Satanás. A menos que te dediques a servir y callar cual Virgen María. Impuras cuando tenemos la regla, apedreadas si siendo viudas nos enamoramos de otro hombre, asesinadas por ser niñas al poco después de nacer, quemadas en la hoguera por brujas… y encima si no tenemos un hijo varón ¡es culpa nuestra!

Ser mujer es vivir la vida de la forma más difícil posible. No seáis cabrones/cabronas y hacednos la vida más fácil.

07 marzo, 2011

Amores platónicos -o no necesariamente-

Sigo sin inspiración para escribir algo medianamente serio, así que os voy a enseñar a algunos de los candidatos de mi lista de amores de platónicos, algunos de ficción y otros no. Algunos me gustan por su físico, otros me llaman la atención por su forma de ser y otros por las dos cosas. Haré una pequeña regresión al pasado, de modo que colocaré en primer lugar a los que me gustaban desde que era pequeña hasta la actualidad.

Menuda pinta de no muerto tiene, ¿eh? Ya de pequeña era un poco macabra.


1. Rüdiger von Schlotterstein (Literatura, Cine). 8 años.

Detrás de ese nombrajo alemán tan complicado, se esconde el entrañable personaje de la saga El pequeño vampiro. Cuando me leí el libro la verdad es que me conquistó. Era taaaan encantador y misterioso, no como el gay ese de Edward Cullen (Saga Crepúsculo) que ahora tiene a las chicas como locas... Cuando salió la película de El pequeño vampiro en el cine fui a verla sin pérdida de tiempo. Y aunque como siempre la película tenía bastante que envidiar al libro, el actor que hacía de Rüdiger, Rollo Weeks, me enamoró. Eso sí, sólo como Rüdiger. Luego hizo otras películas y nada tenía que ver con mi amor infantil.







2. Zelgadiss Graywords. (Manga, Anime).9 años.

Lo confieso. Me gustaba ese maldito bicho azul. Era callado, misterioso, autosuficiente, solitario y se debatía entre grandes dilemas morales, siempre dividido entre ser o no ser un monstruo. Tenía, de hecho, una parte mala: era egoísta, frío, reservado, parecía no preocuparse demasiado por los demás, llegando incluso a ser cruel. Por otro lado era muy inteligente, sabía mucho de magia y de física, sus opiniones eran siempre acertadas y tenía un sentido del humor bastante negro. Creo que me gustaba por lo mucho que se parecía –y se parece- a mí. Aunque ahora lo miro y veo mi pasión por él como algo parecido a la zoofilia, la verdad es que el cabrón me tenía ganada. Lo dicho, era una macabra.







3. Aragorn (Literatura, Cine). 13 años.

Ya leyendo los libros de El señor de los anillos me gustaba. Luchaba por su amada, a la que siempre fue fiel, y no descansó hasta que se casó con ella. Cuando fue llevada al cine y Aragorn fue encarnado por Viggo Mortensen… uf. Creo que aquí empezó mi pasión por los maduritos. Legolas también me hacía tilín, pero teniendo

en cuenta lo casto que era y que yo estaba hormonalmente desbocada, terminé decidiéndome por Aragorn porque tenía, imagino, más testosterona.






4. Casper Van Dien (Cine) 14 años.

Es un actor casi desconocido, pero a mí me volvía loca porque me parecía guapo y daba la clásica imagen de tipo duro. Sin embargo, ahora que lo pienso, si hubiera sido más famoso y le hubiera gustado más a las chicas, probablemente hubiera perdido el interés en él. Me enamoró en una película malísima (Revenant) que no recomiendo a nadie a menos que su nivel de frikismo y estómago alcance cotas estratosféricas, o que esté colado o colada por este señorito, porque desde luego es donde mejor sale –hay unas escenas en las que sale desnudo y ¡uf!-. Pero ya está. Salió como actor muy secundario –terciario o cuaternario- en Sleepy Hollow y nunca más volví a verle. Me imagino que Revenant le jodió la carrera para siempre.







5. Raistlin Majere (Pseudoliteratura). 15 años.

Lo mismo, maldita sea. Un chico extraordinario, callado, con una mala uva impresionante, lleno de humor negro. Un desgraciado, vamos. Llegó a matar a su propio hermano para conseguir poder. Se parece en algunas cosas a Zelgadis, aunque Zelgadis tenía bastante mejor corazón. Lo conocí en las Crónicas de la Dragonlance.








6. Lestat y Louis (Literatura, Cine). 16 años.

Nunca pude elegir entre estos dos personajes de las Crónicas Vampíricas. Lestat era tan sumamente cabrón… y sabio, inteligente, elegante. En cambio Louis era un personaje tan trágico, lleno siempre de traumas, de nostalgia, de pérdidas… ains. Y cuando a Louis lo encarnó Brad Pitt en Entrevista con el vampiro, Brad Pitt me terminó de conquistar… con esa y con ¿Conoces a Joe Black?. En cambio Tom Cruise nunca me llamó demasiado la atención… aunque creo que hizo un papelón con Lestat.






7. V de Vendetta (Cómic, Cine). 16 años.

¿Cómo no enamorarme de este maníaco genial, refinado y con motivos y ganas de armarla? Un idealista y revolucionario con razones para cambiar el mundo después de que el mundo le destrozara la vida. Con el valor suficiente para enfrentarse a todo lo que se le ponga por delante. Y un romántico empedernido. ¿Se puede pedir más?
Bueno, sí, que exista.



LA mirada de Malkovich


8. John Malkovich (Cine). 17 años.

Si a John lo hubiera pillado con treinta años… pero no, no ha podido ser. John no es el típico guaperas ni mucho menos. Pero tiene un porte y una mirada que te dejan en el sitio. También tiene una personalidad oscura, ha encarnado a personajes bastante truculentos e incluso se ha interpretado a sí mismo en la película de culto, Being John Malkovich. Me hubiera dejado seducir por él en Amistades Peligrosas. Ahora es un elegante ancianito al que dejaría encantada ser mi abuelo, sobretodo con lo macarra que se ha vuelto con la edad.






9. Bruce Willis (Cine). 17 años.

Me encantaría que fuera mi padre. Con esa pinta de chulo, de tío duro y de “como te pases, te hostio”. Aunque luego en las películas nunca le llueven pocas. Es indestructible e inmortal. También es guapo y sensato, y si fuera más joven… pero ya no lo es, así que puede ser mi padre perfectamente.






10. Richard Dawkins (Biólogo y divulgador científico). 19 años.

Se ha ganado mi admiración y respeto por tener los huevos de enfrentarse al mundo. Es la cabeza visible del ateísmo y dice verdades como puños. Me encantaría sentarme con él a charlar y tomar el té, el plumcake y lo que haga falta. Sin embargo se le ha pasado ya el arroz… así que le dejo ser mi abuelo o mi tío marchoso.






11. Tim Minchin (Comediante, músico y actor). 20 años.

Me lo comía con patatas. Tiene 36 años y está casado y con dos hijos. Un amor platónico en toda regla, por no mencionar que vive en Inglaterra. Es guapo –o a mí me lo parece-, canta de miedo, es un gran músico y tiene las ideas bastante claras. Es un poco cabroncete, denuncia a través de sus canciones aquello que no le gusta y tiene un sentido del humor que me encanta. Por no hablar de sus pintas, que parece siempre que le falta un tornillo. Ñam ñam.



Así que resumiendo: Necesito un hombre desequilibrado, revolucionario, a ser posible bebedor de sangre, con tendencia a meterse en problemas, de humor ácido, inteligente, que lo dé todo por mí, artístico, misántropo, con interés por el conocimiento, con las ideas claras, que esté dispuesto a partirle la boca a alguien si hace falta, valiente y sensato. Y si es guapo, pues mejor, aunque está claro que viendo mi lista tengo una idea de la belleza bastante extraña.

01 marzo, 2011

Adicta a la cafeína

De acuerdo, lo admito. Tengo serios problemas con la cafeína. Me hago tolerante rápidamente y cada vez necesito más.

En un primer momento me despeja y hasta me pone de buen humor, pero al cabo de un par de horas me entra "el bajón de la cafeína" y noto como se me cierran los párpados, ralentizo mis movimientos, me entra un símil de depresión y sólo me apetece escuchar música de piano.

Los refrescos con cafeína son peores que un simple café, por culpa del azúcar. El chute ya no es sólo de cafeína, también tienes un colocón del "polvo blanco de los 60" bestial. Luego vas por la calle, escuchando música y sonriendo a todo el mundo, que parece que estás diciendo "hoy he follado". Pero no, no es el sexo, es el dulce, dulce azúcar.

Y cómo se nota después. Un mono casi peor que el de los cigarrillos, yendo constantemente de la nevera a la despensa y de la despensa a la nevera para comprobar una y otra vez que se te han terminado los refrescos y que no puedes tomar nada. Salvo agua con azúcar -un sustituto muy decepcionante-.

Eso, añadido a los nervios propios de las preocupaciones diarias, sabes que terminará matándote.

"Me estoy quitando", te mientes. Después de dos semanas sin cafeína, con ojeras y un cansancio parecido al de la anemia, descubres que la cafeína no lo es todo y que puedes volver a hacer una vida normal.

Vas al cine o a un bar y, pensando en que no va a afectarte, pides un refresco con cafeína mientras charlas distraídamente. Para qué. Después de esa querrás otra. Y ya no puedes vivir sin ella.

Luego descubres que el único motivo por el que no te drogas con cafeína diariamente es porque tu economía no te lo permite.

La cafeína me deja sin voluntad ninguna. Así que, por favor, invitadme a cerveza :).

28 febrero, 2011

¡Preguntas, preguntas!

Ando frenética desde hace unas semanas. No dejo de pensar en todo lo que tengo que hacer. La semana pasada fue bastante burocrática, arreglando papelajos y descansando más bien poco. Lo del Erasmus a Noruega me tiene sin dormir, dándole vueltas y vueltas a cómo voy a hacer una locura como ésa. Porque claro, yo no podía ser normal e irme de Erasmus a Inglaterra, Francia, Alemania o Italia. No, yo me largo a Noruega. Aún recuerdo el cosquilleo de excitación cuando vi que me ofrecían ese destino y cómo lo elegí en un impulso que me vino de no sé dónde. También elegí Tallin, donde ya he estado, que queda en la otra punta de Europa, al lado de Rusia y concretamente en Estonia. Lo que yo decía, que soy atípica hasta para ser una Erasmus -bueno, eso y que ya he estado en Inglaterra, Francia, Alemania e Italia... varias veces en cada una... y en otras ciudades europeas que ahora no vienen al caso-.

Tengo ganas de ir a una de esas malditas reunioncitas que hace la Universidad para los Erasmus y así acribillar a preguntas al pobre que me pongan delante.

Lo del Autismo me tiene también bastante centrada -venga, a ver quién es capaz de ver el chiste de esta frase- y con el comienzo del nuevo cuatrimestre estoy que trino. Además tengo 3 gatos que preparar para el viaje a Noruega: cartilla de vacunación, análisis, chips, vacunas... Y encontrar un piso, que es otra de las cosas que me quitan el sueño.

Esto es elegir la vida en Modo Experto.

Si el estrés no me mata, lo hará el frío.

21 febrero, 2011

El pequeño Jack sigue buscando hogar



Jack sigue esperando a que alguien se fije en él. No es un gato cualquiera. Es elegante, inteligente, tiene bastante temperamento y es un poco gruñón. Sin embargo, si te lo ganas ronronea que da gusto. También es muy comunicativo, maúlla para pedirte lo que quiere y se muere de ganas por jugar. Se lleva bien con otros gatos, aunque le cuesta un poco adaptarse a ellos. Es negativo a leucemia e inmuno. Se entrega desparasitado, esterilizado y con contrato de adopción.




Tiene pinta de bribón, así que el nombre de Jack Daniel's le viene que ni pintado.



19 febrero, 2011

La rutina de Marlene

Y aquí nos ves, hechos trizas. Drogados a base de humo y cenizas, de canciones que emergen en silencio desde el profundo abismo de nuestras sinapsis, mientras un gato sarnoso se pasea por la mesa olisqueando nuestra pequeña colección de licores de sobremesa. Y poco nos importa.

Él está sumido en sus letras y yo apenas alcanzo a verle por el denso humo que nos envuelve. Antes nos sentábamos juntos. Sin embargo, dejamos de hacerlo hace tiempo y ahora nos sentamos enfrentados y separados por una mesa. La firma de nuestra derrota.

A menudo me extasío en fantasías imposibles. Sueño con que un hombre nuevo –el mismo hombre con el que estoy, pero nuevo… no sé si me entienden y no espero que lo hagan- me saca de aquí y me lleva muy lejos. Que bebemos y fumamos a copas y manos llenas, hasta terminar en una cama donde nos sorprenden las primeras luces del alba. Soy una romántica, lo sé.

Y es esta escena de decadencia y vacío una escena romántica. Donde él se refugia en su máquina de escribir y yo me encierro en mis pensamientos y no dejo de preguntarme qué será lo que él anda escribiendo. Ningún poema de amor, seguro. Escribirá una larga y penosa historia, o un poema amargo y desleal, en el que dirá cuán desgraciado se siente con su vida y conmigo, y cuando yo le pregunte el por qué de esa inspiración, me negará lo evidente y me dirá que no todo lo que escribe es autobiográfico.

Cojo el periódico que compré hace dos semanas y le echo una ojeada. Este es el tipo de gesto que distingue a un lectorzuelo cualquiera de un verdadero lector. De un lector adicto y compulsivo. Leo por puro vicio. Me da igual que ya sepa lo que pone en esas páginas. He abierto ese periódico varias veces en estos días, unas dos veces diarias, porque la mayoría de mis libros se encuentran exhaustos y ahítos de tanto quemarlos con mis retinas. Y, al fin y al cabo, este periódico sólo tiene dos tiernas semanas.

Mi compañero se levanta y se dirige al cajón de uno de los muebles de la entrada, de dónde saca otro paquete de cigarrillos. Ya no soporto su compañía. Ni él la mía. Nos hemos agotado hasta la extenuación. Con este gesto sólo me demuestra su amor por la frivolidad. Siempre odié la jodida frivolidad y él es la persona más jodidamente frívola que conozco.

Me asquea el mero pensamiento de la cantidad de humo que ahora mismo estará invadiendo su garganta y sus pulmones. Nunca le encontré la gracia al alquitrán. Preferiría chupar cualquier otra cosa. Soy así de zorra, qué le vamos a hacer.

Cuanto más le miro, más cuenta me doy de todo lo que le aborrezco. Fuimos dos ángeles en su tiempo y en lugar de dedicarnos a volar, nos arrancamos las alas mutuamente, con saña y regocijo, hasta agonizar de dolor y revolcarnos por el suelo en nuestra propia sangre.

Así es el amor, que no os engañen. Una jaula sucia en la que sólo puedes esperar morirte poco a poco y, con algo de suerte, pillar la rabia o pudrirte de cáncer.