11 septiembre, 2009

Lady Halcón condenada a ser gallina



Buenos días/tardes/noches. En el día de hoy he venido aquí a vomitar. Voy a utilizar la energía negativa que tengo acumulada, así que si no estáis de humor hay mejores lugares que visitar.


De pequeñita tenía una máxima que a día de hoy me sigue pareciendo acertada: "Amar es dejar en libertad". También recuerdo aquel refrán que me encantaba: "Si amas a alguien, déjalo ir. Si vuelve a ti será tuyo para siempre, pero si no regresa es que jamás te perteneció".
Y lo cierto es que sigo funcionando con esos esquemas (interpretando eso de "será tuyo para siempre" desde un enfoque muy desligado de toda posesividad). Esquemas que, ciertamente, casi nadie aplica a su vida. ¿Será que al final el consumismo ha vencido y que de tanto desear tener, tener y tener, terminamos deseando tener personas y nos frustramos si no lo conseguimos? ¿Tanto daño nos ha hecho ya?


De vez en cuando me da por desaparecer una temporada y dejo a la gente en ascuas. Tanto es así que hay quienes por saber algo de mi vida leen este blog, porque saben que, si bien me puedo ir al fin del mundo, siempre termino escribiendo. El problema está que parece que hoy en día las relaciones entre las personas se han vuelto tan efímeras y tan superficiales que para mantener una relación duradera tienes que estar siempre en contacto directo con la otra persona. Y si no te viene lloriqueando. Lo flipas.

Tengo amigos a los que no veo desde hace años. Amigos que, si bien los viera ahora, me alegraría muchísimo de volver a ver. Y a la inversa. Son personas a las que quiero un montón y no veo todos los días, y a lo sumo hablamos vía msn o ni eso.
Por otra parte, tengo una jauría de garrapatas. No sé si bien por inseguridad, si es por miedo a la soledad o a que me olvide de ellas, el problema está en que con su actitud me están exigiendo que les brinde mi compañía. Y esto es grave, porque cuanto más se me impone una cosa, más deseo yo la contraria. Entonces llega un triste momento en el que cada vez que hablan conmigo lo hacen para quejarse de que no mantengo con ellas el contacto suficiente. Muy inteligente por su parte, porque no solo están desperdiciando el tiempo que les estoy dedicando en quejarse, sino que además, se tiran piedras contra su propio tejado, porque me agobio mucho cuando veo que una persona tiene la necesidad de que siempre esté ahí, como una estatua. Y verás, para las personas que me importan, yo siempre estoy ahí aunque no lo haga físicamente. Esas personas saben que si tienen un problema en algún momento dado, cogen el teléfono y me cuentan lo que les ocurre, y como si están en Filipinas, que yo me planto allí. Pero eso es distinto a que me echen en cara cada día que ya no me importan o que ya les estoy dando de lado cuando no mantengo el contacto con ellas tanto como les gustaría. Me entran sinceras ganas de matarlas. Distinto es que expresen el deseo de volver a vernos, que digan que me echan de menos, que tienen ganas de hablar conmigo. Eso no solo es reconfortante, sino que me anima a mimar más a esas personas.
Pero la jauría de garrapatas, no sé si por algún complejo freudiano o por alguna carencia de afectividad materna, pretenden obligarme a estar siempre pendiente de ellas. Suelen recurrir al chantaje emocional, que parece ser su arma preferida. Menos mal que a mí el chantaje emocional hace mucho que me resbala. Y ya empiezan con su retahíla y sus indirectas y su descontento y sus quejas.

Y por contraste, tengo por ejemplo Linares. Cada vez que vuelvo al antiguo pueblo (pequeña ciudad, está bien) donde me crié se me hace un recibimiento que parece que ha vuelto una heroína de guerra. Y siempre, entre vez y vez que me paso por allí suelen transcurrir años. Y la gente se sigue acordando de mí y yo de ella.

Y ya está. Y precisamente las personas que se quejan de mi "descuido" no es que hayan pasado poco tiempo conmigo, lo que pasa es que cuando me notan más distante les entra el pánico y ya da igual lo que alegues o que intentes hacerlas entrar en razón para que te dejen respirar tranquila. Tienes que estar ahí y si no es que eres una mala amiga y una mala persona. Sí, como los niños pequeños.

Si estás teniendo problemas o te estás enfrentando a algo que requiere toda tu atención ¿qué más da? Ellos tienen sus problemas que por supuesto, siempre son mucho más graves que los tuyos y, hay que ver que mala soy, que les niego mi compañía.

Un amigo me tiene cogido el truco y me dijo en cierta ocasión: La clave para mantenerte como amiga durante muchos años es simplemente dejarte a tu aire. Hay veces en las que apareces más, veces en las que apareces menos, pero yo tengo la certeza de que estás ahí y eso es lo único que me importa.
De hecho, mi mejor amiga es mi mejor amiga porque comprende precisamente estos ciclos míos. Tal vez el problema es que no todo el mundo puede comprender esto. El mundo está lleno de egoístas y yo no sé cómo, pero siempre termino rodeada de ellos.
Y yo, pues lo siento mucho, pero soy un espíritu libre y voy hacia donde quiero. Y si no me han conseguido detener mis padres, chantajistas emocionales profesionales, no lo va a hacer nadie. Y estoy dispuesta a pasar por encima del cadáver de cualquiera por mantener esto.
Y joder, realmente no soy ninguna desconsiderada y me fastidia de sobremanera que encima de que en muchas ocasiones hago el esfuerzo de estar más pendiente de una persona por algún motivo en concreto, me eche en cara que no le parece suficiente. Pues váyase a la mierda, muy señor mío, que lo que usted necesita no es una amiga sino una esclava emocional que dependa de su persona. Oh, pero para eso búsquese a otra, que yo no valgo.
A veces me entran ganas de dejarlos desamparados de verdad y decir: hala, pues como soy tan desconsiderada, ahí te pudras. Y largarme de su vida de verdad, que encima no aprecian lo que les doy. Pues si no lo hacen, que no pierdan el tiempo conmigo. Y que no me lo hagan perder a mí.

Lo dicho, que me voy a comprar un criadero de ostras. Ya que la mayoría de las personas no tienen habilidad suficiente como para saber qué necesito cuando estoy mal, me compro un criadero de ostras, que me dan la misma compañía y el mismo consuelo y al menos sé que no se van a ir corriendo en cuanto se les cruce una idea extraña por la cabeza.

Y diciendo esto, voy a ir abriendo las alas como Lady Halcón. Quien quiera un ave doméstico que no vuele y que se mantenga siempre con las patitas en tierra, que vaya a un corral a por una gallina.

Vuela, que nada te ate.



P.D.: El link de arriba no tiene desperdicio xD.

1 comentario:

Mirthas dijo...

Sí que has vomitado, sí...