23 noviembre, 2010

Ininspiración


Cierra los ojos al cielo.

Cúbrete con una almohada

de terciopelo y sujeta con las manos

temblorosas un ajuar

de hierba blanca y azafrán.

El rumor de la playa,

el calor de las islas.

Unas manos invisibles agarrándote la espalda

y un molino cuya rueda

hace años que dejó de girar.


Admira el mar. La espuma perfumada.

Abre los labios y entona un ruego,

una canción. Escribe una balada

con las uñas en la madera putrefacta.

Sangra. Llama a las sirenas.

El número ha caducado,

el tabaco está en carencia.

Nunca despertar del duermevela.


Silencio.

Escucha el sonido del silencio.

La presencia de las letras;

las palabras

y su ausencia.


2 comentarios:

iñigo dijo...

Buenas,
...-Pulgar expuesto al viento y el signo de la lluvia.-

Seguro que a ti te gusta Marillión y si no, pues te lo aconsejo.

saludotes,

P.d Me gusta como escribes y algo sobre lo que dices, también.

Elvira, el Cisne Negro dijo...

No conozco Marillion, pero me lo apunto.

Gracias por pasarte por aquí.

Un saludo.