04 agosto, 2011

Astronauta


Quiero que el viaje sea largo.


Creo que voy por el camino correcto

porque aún no veo Ítaca desde lejos.

(Las promesas de las noches de Ítaca

que no puede encontrar el astrolabio).


Quiero quemar el calendario,

contigo dentro si puede ser

en un reloj de péndulo.

Y que marques mis horas

sin recordarme los días.

Sin música, en silencio.


Nebulosa de Orión.

¿Allí planeabas ir?

Cincuenta grados sureste,

donde me pierdo.

Soy una brújula girando

sin encontrar un magnetismo que me lleve

a buen puerto.


Al norte, llévame al norte.

Allí las heridas duelen menos.


Quiero que el viaje sea largo

a través de un laberinto

y sin mapa

a la espera de hallar el punto ciego

del calamar gigante,

un buque sin marineros

y rezar por que la Tierra sea plana.


Colisionar en un viraje contigo,

y pensar que es un accidente

que por encima de tu hombro vea Ítaca

y cuando te marches, desaparezca

entre la espuma y el oleaje

y sólo quede la luz de una estrella muerta

envuelta en un agujero interestelar.


Y una vez perdida en la más absoluta oscuridad,

entre la nada y el vacío,

recuerde con un súbito aliento

que lo importante no era llegar.


Pero entonces será demasiado tarde...



La aguja habrá llegado hasta el final.


1 comentario:

Sharif dijo...

Inspirador. Bravo!
Un beso.