25 julio, 2010

Las manos del artista (Asturias II)


Hoy las he encontrado sirviéndome una copa de vino. Hábiles, tomaron la botella haciendo un pequeño juego de muñeca en el aire.

Mi silente agradecimiento brilló con intensidad en mis pupilas. Pero no era el vino, fuerte, con cuerpo, dulce y amargo a la vez, lo que despertó mi deseo. Eran sus manos.

Las manos del artista, habitando en aquel camarero moreno, joven, de sonrisa desierta. Eran sus manos, cambiando cubiertos, rellenando las copas, colocándome tan distintos platos en tan poco tiempo, las que me hacían estremecer.

Sus dedos, largos y finos. El vello recubriendo su antebrazo en la proporción perfecta. Las muñecas menudas, con los huesos sobresaliendo suavemente, dándole forma al conjunto, delicado y elegante. No pasaron inadvertidas sus muñequeras para mí, realzando las curvas, delimitando las líneas rectas, proporcionando color a unas manos, a unas muñecas, a unos brazos que, desnudos, ya eran perfectos. Y su movimiento. Describiendo espirales, arremolinando el aire a su alrededor, levantando las pequeñas motas de polvo, así como mis suspiros.

Las manos del artista, que toman un pincel con el mismo encanto con el que cogen una pluma. Las manos del artista, puliendo madera, tallando en piedra, cosiendo encajes y moldeando barro.

Las manos del artista, que imagino acariciando mi cintura, enredándose en mi pelo, rozando mis labios, cerrándome los ojos con un breve contacto.

Las manos, mi obsesión. Una obsesión ciega y arrebatadora que me lleva a enamorarme de las manos del artista, ya estén doblando un mantel en el restaurante de un hotel, cortando una flor en el jardín del parque o tendiéndome una copa en el bar más mugriento y solitario, dentro de una ciudad desconocida y eterna.


3 comentarios:

Alejandro Ortiz dijo...

Me ha encantado! Te lo dice alguien que cobra por servir vino a diario ;)

Guillermo Loaysa dijo...

Yo he conocido a mucho gran artista con las manos espantosas...

¿Y qué pasa? ¿En tu Asturias nada más que hay camareros? :P

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Pero las manos del artista son un concepto aparte. No todos los artistas tienen las manos así. Y muchos que no son artistas, tienen así las manos.

Y sí. En Asturias solo hay verde, camareros, sidra, vino, comida, aire y lujuria. Mucha lujuria.