27 mayo, 2012

Muy joven e ingenua*

*Conclusión irremediable de mis padres acerca de mí en cada sobremesa que dedicamos a la tertulia.

Ésa soy yo, al menos en mi casa, desde siempre. Claro, que el sentido que se le otorgan a esas palabras no concuerda del todo con los términos del diccionario.

En el instante en el que "joven" significa "apasionada", mal vamos. Si además, "ingenua" significa "ser idealista" o "poner empeño en hacer las cosas bien", vamos peor.

Y es que se supone que, si joven e ingenua fueran dos calificativos fieles al diccionario, mi condición estaría necesariamente unida al paso del tiempo porque la juventud se cura y la ingenuidad también -o eso me han contado-.

Pero desde el punto y hora que "mi juventud" está irremediablemente unida a la pasión y mi ideología, fuertemente reflexionada, el paso del tiempo poco o nada tiene que decir.

Ser apasionada es una cualidad de mi temperamento y ser una idealista, en mi caso de izquierdas, fruto de mi reflexión. La ideología puede evolucionar a lo largo de la vida, por supuesto, pero si da un giro de 180º hacia el polo opuesto, es muy posible que la reflexión inicial no se diese y es posible que la reflexión última pueda también carecer de fundamento. Y éste no es mi caso.

De modo que, a pesar de las desgracias que la vida tenga para mí reservadas, me parece que a los sesenta años seguiré siendo, en términos de mi casa, muy joven e ingenua. Y tal vez, con suerte, en cuanto al diccionario también. La juventud y la ingenuidad están, en general, infravaloradas. Yo espero crecer sin perder jamás la capacidad de asombro, la curiosidad que tanto me caracteriza, o el deseo de querer hacer las cosas bien. Al final no hay diccionario que valga, simplemente personas que merecen la pena y personas que no la merecen. Y, corríjanme si me equivoco, pero las personas que merecen la pena suelen tener un espíritu joven e ingenuo. O tal vez es que a mí los listillos conformistas, semejantes a una lapa perenne que critica sin moverse de su sitio, no me gustan.

¿Saben aquel que diu "Si de joven no eres de izquierdas, no tienes corazón; si de mayor no eres de derechas, no tienes cerebro"? Eso es pasar por la vida sin entender nada de ella. Probablemente el primero que lo dijo carecía tanto de cerebro como de corazón, y los borregos que la han ido repitiendo desde entonces, también.

Tal vez llegue el día en el que la ingenuidad y la juventud no sean armas arrojadizas para desprestigiar a una persona. A veces son los juicios más infantiles, los menos corruptos, los más certeros. ¿Que harán esas personas acusadoras cuando el tiempo pase y aquellos a los que increpaban sigan pensando igual? ¿A qué lo achacarán entonces? ¿A tener una personalidad excéntrica, inmadura? Seguramente, porque lo diferente a nosotros tiene que ser necesariamente peor ¿no? Que quede claro que con los tiempos que corren yo soy una inadaptada, pero no debido a mi edad, sino pese a ello. Y orgullosa que estoy, ya que estar bien adaptado -en ese aspecto-, es sinónimo de ser mediocre.

Pero bueno, como seres humanos libres que son, esta reflexión mía puede pasar por sus mentes sin pena ni gloria. Y recuerden que tienen la ventaja de que, si no les gusta, pueden criticarla por ser su autora demasiado joven e ingenua como para apreciar la belleza de las imposiciones sociales, tradicionales y enlatadas, listas para consumir sin necesidad de saborearlas siquiera. La vida está para correr y atragantarse, rápido rápido, que el tiempo nos consume.

Total, qué es una simple vida efímera como la mía al lado de millones de años de... involución.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Son 180 grados los de cambiar radicalmente de ideología.... es un error frecuente si das un giro de 360º vuelves a donde estabas, por otro lado yo sigo igual y voy camino de los 34 tacos...y aunque ya no hago barbaridades, ahora lo que hago es reflexionado y tiene muchos más frutos..

Elvira dijo...

Gracias por la corrección. Aunque hay quien vuelve al mismo sitio sin reflexionar durante todo el recorrido, ¿eh?. La edad es un grado, por supuesto, pero ese grado no es intrínseco al paso del tiempo necesariamente. Por eso hay bárbaros de 70 y pequeños sabios de 10. Al final, como digo, cuenta la persona, y las variables que la rodean pueden enriquecerla o no, pero para eso hay que estudiar cada caso de forma individual. Es que una es justa, y cuando escucha eso de "pagan justos por pecadores" y tiene que tragar, pues se me revuelven las tripas...

Dario Castañé dijo...

Yo había escuchado aquella de "de joven eres de izquierdas, pero la edad te hace de derechas".

Ojalá más gente se mantuviese joven mentalmente, en lugar de menospreciar la juventud.

Se puede ser joven y responsable, sin perder ni un ápice de esa visión que no conoce barreras. Y yo ya rozo los 30.