02 julio, 2011

Fin de curso


Esta mañana me descubrí en la facultad

persiguiendo el hálito de un fantasma azul,

salas y aulas completamente vacías, así como el cielo,

sin miradas proyectivas que fueran a arrancarme la piel.

Di las gracias por ello.


Y proseguí mi camino sin inmutarme en los pasillos grises

resonando mis pies contra el cemento

como mi vida por besarte.

No hay nada ya en este lugar que me importe,

estoy tan yerma como la hierba quemada

a este lado del horizonte

y apenas me apena que haya llegado el verano.

Podría llamar a alguien,

pero sólo dolería.

Sólo dolería

porque todo terminó antes de empezar

y sé que si mañana se hundiera el edificio

con todos los demás ni siquiera

giraría la vista, no daría marcha atrás

parar llorar el pasado perdido.



Con un nudo en la garganta, resbaló una lágrima

por las costuras de mi ropa y al mismo tiempo

que pensaba en que no había nadie para consolarme

encontré en esa desgarradora ausencia todo mi consuelo.


De mis labios se deslizaron algunas gotas de sangre.


2 comentarios:

Lisístrata dijo...

estabas un poco chunguilla, no? pero al llegar a casa seguro q te reparaste. espero. abrazo >:o)

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Nada importante, descuida. Ya sabes, el lirismo poético siempre es de un exagerado que te pasas. Si no, no sería poético. Un beso :)