23 abril, 2010

Huellas en la arena


Viernes. La arena reposa

entre caliza y cristales de aguardiente.

Rota queda ya la mañana,

maltrecha por agujas, sombras nacaradas

y juegos macabros dibujados en cian.

Los juncos se han secado en el estanque

y la brisa niega al oleaje la entrada

entre los surcos que ha dejado la vertiente.

Ilumina el sol de la noche, atardece.

Duerme en el jardín, nubes naranjas,

un duende hasta bien pasadas las doce.


El ángel le sonríe.

Sus cabellos han secado ya las aguas

que venían desde lejos;

Y en un beso deja el sello

de un vaivén de espuma blanca.

“Yo velaré tus sueños”.


Y la imagen se diluye entre sal y alcohol etéreo.



"Ya nos las apañaremos"



2 comentarios:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Escritura de arena que el viento borra.

Mirthas dijo...

Pues no, me consta que está escrito en papel y, ya se sabe, scripta manent.

Por otro lado, el poema es uno de los mejores que has escrito desde hace tiempo.

Y bueno, pese a todo seguimos vivos, así que sí, nos las apañamos bien.