13 abril, 2010

Asteroide


Voy a escribir

las cosas más desagradables

que nunca te hayan escrito,

decirte las palabras

más desagradables

que hayas oído,

de mí para ti.


Voy a poner de relieve

todas tus faltas, como

tus cuencas vacías,

tus manos de esparto,

tus minúsculos besos,

las brújulas frías,

los abrazos que se apagan,

las mañanas descalza,

los fantasmas que vuelven,

tu nombre que, en mi olvido

con el tiempo, se pierde.


Voy a vomitarte cada palabra,

a escupir en tu boca,

a llenarte de grietas la casa

y a quemarte la ropa

que descansa en el alféizar

de la ventana.


Luego me llamarás por teléfono

y me pedirás explicaciones.

Y cuando yazcas desesperado,

de rodillas, con mi voz sonando

por el auricular, y me pidas respuestas

y no te las dé, y en un alarde de valentía

me digas: "¿Nunca te preguntaste…?",

te cortaré desde lo más profundo

de mi lacerante línea con un maullido

que pondrá como escarpias

el vello de tus manos desnudas:

"Sí, mi amor,

pero nunca tuve derecho a las preguntas."


2 comentarios:

Mirthas dijo...

Me recuerda a la canción "Requiem por un cabrón". No es coña.


(¡Y cuidado con mis piernas, joder! ¡No soy de plástico!)

Elvira, el Cisne Negro dijo...

No conozco el texto, pero con ese título, qué horror...