18 julio, 2012

Sax on the beach


Este es el rincón del infierno

reservado para nosotros.

Ellos están arriba

y nosotros aquí abajo,

pero la música fluye

y elimina las distancias.


Somos un todo, el jazz,

ellos y nosotros.

Esta noche improvisamos

y nos confundimos con el aire,

con la música,

con las vibraciones

que excitan nuestras neuronas

con esos impulsos eléctricos

que conoces tan bien

y que yo estudio como intercambio

de calcio, magnesio y potasio.

En el fondo somos lo mismo.


El Diablo está ahí, provocándonos,

tocando el saxo para nosotros,

en este instante que ocurre ahora

y que ahora y un segundo después, se irá.

Disfrútalo, saboréalo,

tómalo entre los dedos y hazlo tuyo,

sabes hacerlo como nadie

y por eso adoro verte reír.

Así son nuestros segundos,

únicos e irrepetibles

y tan necesarios

como un chute de heroína.


Acuérdate de vivir

nos dice un viejo amigo.

No lo he olvidado

desde que ha comenzado la noche,

estos momentos contigo.

No sentiré miedo ni nostalgia

cuando esto haya pasado

cuando la noche se haya ido.

Eres mi ángel del infierno,

-no de la guarda-,

y puedo tocarte,

puedes tocarme

como ese joven la guitarra

y sonamos en armonía y discordancia,

y sé que somos como esas luces

que se unen y se separan desde el techo,

tan rojas y brillantes,

tan fugaces pero intensas,

bailando,

rondándose tan cerca,

tan lejos

pero siempre volviendo a encontrarse.


Me fluye por las venas esta sed de vida

y me apetece contarte un secreto:

las ciudades no son sólo las calles,

no son sólo las aceras

ni los puntos de los mapas.

Hoy la ciudad somos tú y yo,

jazz en estado puro

y esta noche se revela ante ti

con todas sus fuerzas.

No la desprecies,

porque Córdoba es como Ítaca

y siempre estará aquí

esta ciudad esdrújula

esperándote a que vuelvas.


Cada momento requiere un ritual,

y te pido que me dejes improvisar

como el coro de diablos borrachos

que nos hace tener un orgasmo

con sus voces de viento metal,

y tímida y paradójica

me acerco a la barra.

Es la hora de apostar y yo apuesto

a doble malta o nada,

nos lo jugamos todo a una sola carta.

Y te quiero porque dices sí

y lo aceptas,

y no por inconsciencia,

sino porque lo sientes

y sabes que si pierdes

podrás empezar de cero

con las mismas ganas,

con las mismas fuerzas.

El bosón de Higgs

se deshace en nuestras lenguas,

somos las partículas

que mantienen unida la materia

de este universo paralelo

en el que vivimos.


Accedo a tu petición,

y lo hago con música,

dice una canción:

Homo homini lupus,

amanita faloides,

opus dei vade retro,

superavit de incognito,

habitus delinquendi,

ora et labora,

abyecto curriculum;

cunnilingus post mortem.

Así el memento mori

no nos dará tanto miedo

y podremos transformarlo

en memento vivere.

Así siempre tendremos

nuestro Leaving las Vegas,

seremos como Dorian Gray sin pasado

ni patria, ni bandera.

Acuérdate de vivir,

acuérdate de vivir,

errare humanum est

y todo lo demás

es no tener planes más allá de esta cena.


Nuestro rerum demoni particular.


2 comentarios:

Guillermo Loaysa dijo...

Que mezcla más rara te ha salido.
¿Entiendes lo que has puesto en latín? xD

Elvira dijo...

La mezcla no es rara, es peculiar. Y mola.

Como buena estudiante de biología, entiendo conceptos de griego y latín básicos. Y lo que no da la biología, lo hace la literatura.