23 marzo, 2010

¿Me permites?



Déjame, ahora que estás en el tejado, dedicarte un poema.

Llorarte, como lloran los sauces a los muertos,

desmembrar tu mirada y abrasarte con un beso.


Déjame impresionarme por ti, apartarte del mundo,

arrancarte los suspiros y enmendar cada resto de vacío

que quede en el fondo de tu alma.


Eres una máquina ¿sientes mis latidos?

Ven, niño perdido, esta noche quiero follarte

y deshacer tu abandono ante tus ojos

que estupefactos me observarán

cuando sepas que te amo por venganza,

que te recuerdo con odio y, muy a mi pesar,

con nostalgia.


¡Llévame! ¡Llévame muy lejos de aquí!

allí hacia donde te has ido

y no puedo alcanzarte si no es con el pensamiento,

o con sueños furtivos.


1 comentario:

Mirthas dijo...

Si hubieran tenido en Nunca Jamás tamaña Wendy...