05 agosto, 2012

Desastre


El café se quema despacio

y sale a borbotones por la válvula de escape,

me atraganto con lo que guardo en la nevera

y voy rápidamente a quitarlo del fuego

sin protección, para quemarme.

Ha salido aguado y amargo

y tengo quemaduras de tercer grado en una mano.

Qué le voy a hacer, ya lo sabes,

sabes que soy un desastre.


Las pelusas se arremolinan en los rincones

se partió el mango de mi escoba,

tienen el tamaño de dragones

y más hambre que una loba.

Me van a devorar,

esperan su turno escuchando canciones

y cuando llegue el final

no quedará de mí más que mis pantalones.

Pálida y ojerosa, estoy para el arrastre.

Qué le voy a hacer, ya lo sabes,

sabes que soy un desastre.


Ya lo decía mi madre,

a la ensalada no se le echa tanto vinagre,

de tanta acidez me convertiré en una naranja

para hacerme zumo cuando por las noches tengas sed

y pierda la dulzura cuando descubra

que en un descuido,

se me ha caído un gato por la ventana.

Ni de mimbre ni de plata,

tengo el corazón de hojalata

y mis ideas son de alambre,

flexibles y moldeables

para que el día que se partan

pueda decir que al menos lo intenté,

que no soy corriente aunque dé calambre

y electrocute en un descuido al dios de los altares.

Qué le voy a hacer, ya lo sabes,

sabes que soy un desastre.


No me importaría que fueras tú

mi monstruo del armario

y que fueras mi guardián

ante las cosas que hacen daño.

Cuando crezcan los problemas

me esconderé en mi refugio

y cuando encienda la luz

ellos se habrán marchado

y sólo quedarás tú en la oscuridad.


Fui hija única hasta los diez,

eso es algo que me ha marcado,

por eso tengo tantas ganas de pasar sola el verano

y me lo notan hasta mis padres.

Me encerrarán bajo llave,

una chica no debe comportarse así,

en qué estarían pensando cuando dejaron sus libros a mi alcance,

ahora tengo ideas fértiles y peligrosas

como el polen de los estambres.

A lo mejor robo un banco y después de contar hasta mil

tiene que venir a sacarme un amigo de la cárcel.

No te sorprendas si algún día te llama la policía

para que vengas a buscarme.

Qué le voy a hacer, ya lo sabes,

sabes que soy un desastre.

.

Voy acabando mi café quemado,

hace días terminé el tabaco, hace eones,

y ahora tengo cafeína en vena para parar un tren.

No tengas miedo si descubres que me he marchado

tarde o temprano volveré

como los treinta grados del verano.


No me importaría que fueras tú

mi monstruo del armario

y que fueras mi guardián

ante las cosas que hacen daño.

Cuando crezcan los problemas

me esconderé en mi refugio

y cuando encienda la luz

ellos se habrán marchado

y sólo quedarás tú en la oscuridad.


Cuando nos polaricemos

y nos convirtamos en imanes

a lo mejor descubro que no quiero separarme de tu lado

y quizá harás bien en asustarte.

Qué le voy a hacer, ya lo sabes,

sabes que soy un desastre.


1 comentario:

Guillermo Loaysa dijo...

Nice.

gg

Fuera de bromas, este ha equilibrado la calidad de tu blog :P